
Precisamente, en la edición dominical de este medio informativo, se habló sobre el problema que representa el desmesurado crecimiento de la mancha urbana, particularmente debido a la falta de agua que se vive en León y en todo el estado de Guanajuato.
A inicios de la primera década del siglo XXI, comenzaron a crecer colonias como Villas de San Juan. En aquel entonces se encontraba alejada de la mancha urbana, pero con el paso de los años fue rodeándose de diferentes servicios y más rutas de camiones. Hoy en día, hay otras zonas de la ciudad que viven estos retos, todas ellas ubicadas en la periferia de la ciudad.
Quizá el caso más conocido sea el de Brisas del Campestre, que se encuentra rumbo la salida a Lagos de Moreno. Durante años, la colonia se ha caracterizado no sólo por su lejanía, sino además por la constante delincuencia e inseguridad que enfrenta día con día. La zona es habitada por cientos de paracaidistas y los robos son constantes. Por otro lado, está el caso de Cañada del Real ubicada en el Polígono de Las Joyas. Al igual que Brisas del Campestre, se trata de una serie de edificios interconectados donde la inseguridad es constante en los alrededores. Como es habitual, los camiones tardan hasta media hora en pasar.
Otro caso más: Villas de Barceló, ubicada cerca del área conocida como Tajo de Santa Ana, es otra de las muchas colonias que van creciendo junto con la mancha urbana. Uno de sus conflictos más habituales son las inundaciones, ya que el fraccionamiento en cuestión se encuentra cerca de un río. En más de una ocasión los vecinos han solicitado un puente a las autoridades.