
El pasado 25 de octubre Acapulco vivió un huracán de categoría 5, mismo que destrozó todo a su paso dejando a familias sin hogar, sin un trabajo y sobre todo con gran sentimiento al ver que lo habían perdido todo.
Este medio impreso se dio a la tarea de indagar sobre algunos casos de ciudadanos acapulqueños quienes hoy en día viven con una realidad totalmente distinta; y es que una recuperación en un porcentaje muy bajo para la zona por mínimo pronostican sea por alrededor de 6 a 8 meses.
Juliana Bahena quien desde hace 5 años labora en un hotel de la zona turística de Acapulco, recordó entre lágrimas e impotencia lo que sucedió aquella noche inolvidable, ella se encontraba en casa, junto a su esposo e hijo después de salir de sus labores.
«Fue una situación horrible, se cayeron árboles, láminas, tinacos; quiero definir este fenómeno pero no encuentro alguna palabra para hacerlo, fue algo muy horrible, fueron tres horas de inmensa angustia, tres horas de llorar, de tratar de encontrar un lugar seguro en casa, teníamos temor de que se nos cayera la casa; me amarré a mi hijo lo más que pude; yo decía, quiero estar con mi hijo siempre».
Al ver que la situación era más grave, subieron a la azotea de su casa para resguardarse de la inundación que traía consigo el huracán que sorprendió a todos los acapulqueños y visitantes, alcanzando el agua una altura de un metro.
Otro de los testimonios es el del señor Edilberto García quien en un horario laboral como guardia de seguridad mencionó que vivió para contarlo; pues estuvo a poco de caerle una pared encima, ya que la alta velocidad de los vientos y la fuerte lluvia se llevaban todo a su paso.
«Comenzó a caer un poco de llovizna y aire como a las 9:30 de la noche conforme fue avanzando el tiempo aumentó la intensidad del aire y lluvia, alrededor de las 10:30 de la noche fue cuando se sintió bastante fuerte pero aún se podría transitar en la calle, si estuvieron informando por parte del gobierno de que venía un huracán de categoría 5 pero en ocasiones no resulta como lo dicen, ya sea porque se debilita o se va para otro lado, no pensábamos que fuera de esa manera en cómo llegó».
Entre vidas humanas y las cosas materiales, quedó prácticamente destruido todo, las embarcaciones no quedaron ninguna de pie, tan fuerte fue el huracán de nombre «Otis» que todos sufrieron daños, quizás unos más que otros es la realidad pero todos con la tarea de comenzar desde cero. Y es que sin ayuda alguna aún por parte de las autoridades los acapulqueños buscan de una u otra manera levantarse y volver a darle vida a este hermoso lugar de tierra azteca.
Cierto es que se necesita ayuda de todo tipo tanto económica, medicamentos, alimentos y ayuda de maquinaría, así como también ayuda de personal, por ahora comenzaron a censar los hogares afectados pero lo que sí es un hecho es que no se tiene en sí una fecha para que pueda llegar la ayuda.
Acapulco atrae a muchos turistas en especial del suelo mexicano, pero en sí también un gran porcentaje de visitantes del extranjero que incluso optan por quedarse en territorio acapulqueño a radicar y formar familias.
Es triste decirlo, pero es una realidad que una zona que vive del turismo al menos este fin de año no recibirán por tiempo indefinido alguna ayuda de los visitantes por el servicio que brindan.
Daniela quien es originaria de Acapulco contó cómo vivió su experiencia ante la catástrofe que causó el huracán «Otis».
«Cuando entró el huracán se empezó a sentir un viento muy fuerte, a las 12:38 dejé de tener señal en mi celular, el viento gritaba era como sonido de niños o personas llorando, entraba el viento, era una fuerza horrible y lo único que hice fue hincarme y pedirle a Diosito que por favor parara todo, porque mi casa parecía que iba arrancarse del piso».
Daniela reconoció con lágrimas y llena de sentimiento mientras dialogaba que la ayuda del gobierno a las colonias más retiradas del centro de Acapulco no ha llegado, ni siquiera lo indispensable como lo es el agua, medicamentos, alimentos y luz.
En la actualidad la CFE (Comisión Federal de Electricidad) trabajan arduamente para restablecer la energía eléctrica, pero la realidad es que hay demasiado que se tiene qué hacer.
Daniela finalizó con un mensaje a todos los mexicanos diciendo que «no se olviden de Acapulco, no nos olviden de verdad, para el gobierno aquí estamos olvidados, hay gente en la calle, se acumulan las personas pidiendo una botella de agua, medicamentos para los niños, pidiendo comida y lo primordial que hace falta, agua, comida y servicio médico».
Acapulco necesita apoyo, necesita de México para volver a nacer, levantarse y seguir siendo una tierra alegre, llena de vida.