
Apoteósica resultó la escenificación de la pasión de Jesucristo en el recorrido por las céntricas calles de León, desde el templo de las Tres Marías hasta llegar a la plaza principal donde todo fue consumado.
La gente católica “revivió”, prácticamente, el viacrucis, a lo largo del caminar de Jesús cargando la cruz y recibiendo el desprecio y chicotazos, aparentes, de los soldados romanos que lo obligaban a seguir bajo los fulminantes rayos del sol.
En las banquetas, desde ventanas y balcones y vallas humanas que hicieron las personas de todas las edades, observaron la majestuosa obra personificada de cada uno de los actores que asumieron su papel con fidelidad a lo escrito en los evangelios.
Los espectadores acalorados apagaron su sed con vasos y botellas de agua, unos y otros con helados y barquillos y fruta picada en bolsas que compraron cerca, o llevaron, preparados para resistir la onda cálida instalados en los mejores lugares, otros se estiraban para ver el paso del contingente, la mayoría con cubrebocas.
Simón el Cirineo, no se hizo esperar, apareció en la representación y los fieles espectadores de inmediato identificaron que se trataba del personaje evangélico que ayudó Jesús a cargar la pesada cruz de manera en su viacrucis.
Las personas recordaban, comentaban entre ellas y decían a sus hijos o a los demás, quiénes eran los que iban en la procesión, como las tres Marías, María madre de Jesús, María de Betania, María Magdalena.
¿Y la Verónica por qué no aparece?, preguntaba una señora a otra, quien contestó, ya va a salir, ahí va, no comas ansias… mira nomás cómo lo azotan parece de verdad.
Unos niños de plano ya no aguantaban el calor y pedían ya irse al jardín a jugar…espérense ya casi termina, mientras tomen agua…les decían sus papás.
Había gente de todas las edades, las muchachas tomaban vídeos con sus celulares, se sacaban selfies, tomaban fotografías de los personajes del viacrucis, a sus familiares, a las demás personas que contemplaban el recorrido… y también enviaban a redes sociales, a sus contactos.
Las plañideras, las mujeres chillonas que aparecieron en escena, adoloridas por el maltrato, la pasión que sufría Cristo en las tres caídas.
Mas gente se arremolinó, prácticamente, en torno al paso de contingente en la zona peatonal, más usaron el celular, se conectaron aún más en el momento de crucifixión y en el recorrido frente a palacio municipal, todo mundo tomaba vídeo, sus fotos, selfies, para mostrar a sus amigos y familiares y a todo mundo la representación de la pasión de Jesucristo por el grupo de la céntrica parroquia del Sagrario de la ciudad de León.



