Para los habitantes de las colonias que se encuentran alrededor del Tajo de Santa Ana, cerca de la carretera León-Silao, tienen que enfrentar, en estos tiempos, un “calvario” de inundaciones, mala iluminación pública y, sobre todo, la poca seguridad.
Para llegar a Villas de Barceló, y otras colonias que se encuentran unos metros antes, como es el caso de Valle Azul, es necesario tomar un vehículo, o en el peor de los casos, caminar, lo que en temporada de lluvias no tiende a ser la mejor opción.
El agua corre constantemente por el río que es el Tajo, y cuando el agua llega a un nivel superior, puede llegar a ser peligroso si acaso alguien, en un descuido, llegase a tropezar. Tal es el caso de Adrián Alejandro Martínez, quien se encuentra perdido y su familia cree que, presuntamente, fue arrastrado por las aguas.
OBSTÁCULO
Durante la larga caminata a Villas de Barceló hay otro obstáculo que enfrentan los caminantes, y son los caminos enlodados. En las calles de Valle Azul, incluso, es sumamente complicado desplazarse. Una de las muchas personas que lo enfrenta a diario es Ricardo Rodríguez, quien se gana la vida como guardia de seguridad y suele llegar a su casa por las mañanas, enlodando sus botas constantemente.
“Somos, entre tantas personas que pasamos por lo mismo. Los zapatos se nos acaban a la primera. O mucho calor, o mucho frío, o mucha lluvia, pero nunca estamos en paz”, dice Rodríguez, como intentando tomarse a la ligera la situación de las colonias.
Pese a que a la orilla del río hay un letrero que advierte “No tirar basura”, es común que nunca falten las personas que hacen caso omiso a la advertencia. Esto, en palabras de Tania Vázquez, es otro de los muchos problemas: “luego la gente es re puerca (sic) y por eso nunca faltan las inundaciones”.
Así es como la gente de León, y otras colonias, lleva a cabo sus actividades diarias, con o sin lluvia.



