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Viven rodeados de presas

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Tragedias son comunes

El caso del menor ahogado en la presa de Mesa de Ibarrilla desconcertó a los vecinos de la zona.

Pese a que la labor de Protección Civil y Policía es competente manteniendo lejos de los cuerpos de agua a los niños, la zona de Ibarrilla está rodeada de presas donde es común que los pequeños naden.

El problema es que Ibarrilla está rodeada de presas. La colonia empezó y creció así.

Por un lado está Echeveste, por otro la misma Ibarrilla y a lo lejos, a casi una hora de camino, la llamada Media Luna, donde se encuentra Mesa de Ibarrilla, sitio en el que se ahogó el pequeño Dionisio.

Rosa Estela vive en Ibarrilla, y está al tanto de las ocasiones que los niños van a nadar… y que desafortunadamente se ahogan. El caso más reciente ocurrió el martes.

“Estaba con unas amigas cuando vi cómo llegaban las unidades de Protección Civil. Sin duda es algo muy triste para toda su familia”.

Efectivamente, hay quienes comprenden que nadar en las presas no es un pasatiempo, sino un auténtico riesgo, pero nunca falta quienes, pese a todo, lo intentan.

Ibarrilla está muy cerca del Parque La Sardaneta. Muchas de sus calles no tienen pavimento, y se encuentran a las faldas del cerro que conduce a la llamada mesa.

Por suerte, cada vez es menos común que los niños vayan a nadar, pues están conscientes del peligro… pero nunca falta a quien no le importe o bien, que sea demasiado osado.

 

CASOS DE AHOGADOS

Desafortunadamente, no ha sido el único caso de una persona ahogada en la zona de Ibarrilla. A continuación, se enumeran algunos casos similares.

El más reciente, fue el del muchacho Dionisio Fabián, de 13 años de edad, que estudiaba la secundaria, y al echarse un clavado con el fin de nadar en un estanque, terminó ahogándose.

En febrero del año pasado, en la Presa de Echeveste, un albañil tuvo la mala idea de nadar en dicho lugar, se llamaba Miguel Flores.

Había llegado a Ibarrilla con el fin de divertirse, acompañado de unos amigos… al igual que el caso de Dionisio, la situación terminó en tragedia.

En septiembre del 2017, sucedió otro caso similar. Magali Yamileth y el pequeño José de Jesús, de 11 y 12 años respectivamente, se echaron un clavado en la presa de Echeveste, y como en los dos casos anteriores, terminaron ahogados.

La situación fue trágica, pues el pequeño intentó salvar a su amiga y en el intento, también pereció.

 

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