No es necesario viajar a la CDMX para saber lo que se siente llevar mucho tiempo sin agua. Basta con tomar un camión en León e ir a la colonia Santa Cruz, donde algunos vecinos llevan ya dos meses sin agua. Para adaptar sus vida, solicitan apoyo a las pipas, y algunos incluso se pelean por las tomas del líquido.
En la colonia, las calles no están pavimentadas y la basura se acumula en las esquinas. Las tomas de agua no sirven para nada, ya que esta se ha ido… sin embargo, las autoridades del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (Sapal) no les han dado una respuesta concreta y aun así, les siguen cobrando el recibo. Hay habitantes que les molesta a sobremanera la situación, pero otros se han adaptado y acoplado a las dificultades.
La gente sale a las calles, esperando la llegada de la pipa, con una mezcla de hastío y desesperación. El vehículo pasa por las calles de Santa Cruz un día sí y otro día no, según narran los vecinos, por eso es necesario que estén al pendiente. Otra de sus alternativas es la de ir a la toma de agua comunitaria, que hace años fue instalada por Sapal, pero nunca falta el vecino que se moleste porque duran mucho tiempo llenando garrafones y cubetas.
DOS MESES SIN AGUA
Aurora Medina Bernal es una de las muchas vecinas de dicha colonia, aunque es de las que menos tiempo tiene sin agua: tan sólo tres semanas, ya que hay otras personas que han sobrevivido hasta dos meses sin el líquido.
“Nos intentamos adaptar como podemos. El que nos llenen el barrilito nos cuesta entre 12 y 15 pesos. Aun así, pese a la falta de agua, Sapal nos sigue cobrando. Lo peor es que no ha habido una respuesta de las autoridades, y eso que todo mundo se queja y se queja”.
Otra vecina esa Ana Delia Navarro. Ella ha juntado firmas de otros habitantes de la colonia, para que les devuelvan el agua o al menos, les den una razón. “No tenemos ni siquiera con qué lavar los uniformes de los niños. Para bañarnos tenemos que hacerlo a cubetazos”, dice. En total, hay quienes gastan en renta mil 200 pesos al mes, mas aparte la inversión de llenar los barriles del vital líquido.
Así es como las mujeres de la colonia Santa Cruz pasan los fines de semana: esperando el agua que, posiblemente, no va a regresar.
