
Esta centenaria tradición que se genera en el marco de la celebración del Viernes de Dolores es una de las más importantes de la ciudad de Guanajuato y de las más reconocidas por habitantes y visitantes.
Luego que el año pasado la pandemia del Covid-19 impidió su realización, para este 2021 la fiesta se reactivó con las limitaciones impuestas por la Secretaría de Salud, lo que obligó a suspender los bailes de la noche previa, así como la extensión de horarios para bares y restaurantes.
El comercio en las calles de la zona centro que suele ser uno de los elementos principales de la fiesta, en esta ocasión también se vio limitado y de unos 300 puestos que se instalan en las calles, sólo se instalaron 150.
Los comerciantes ofrecieron su mejor mercancía y lo hicieron a precios económicos, con la finalidad de lograr obtener algunas ganancias, luego de un periodo afectado por la pandemia y que les ha ocasionado una baja en sus ganancias.
“Ha sido una fiesta diferente a la de otros años. No hay mucha gente y la que viene compra algo y se retira, pero ahí la llevamos”, dijo Carlos García, un vendedor de alimentos preparados.
Mientras el aroma a flores, alimentos y otros productos se dispersaba por calles de la ciudad, la gente poco a poco se ajustó a los protocolos, en medio de la vigilancia por parte policías preventivos y elementos de Protección Civil (PC).
Los turistas también participaron de la tradición y se unieron al festejo, especialmente aquellos que se hospedaron en alguno de los hoteles de la zona centro.
“Vemos que hay mucha vigilancia, mucho orden y que las personas si hacen caso de las medidas contra la enfermedad y estamos a gusto queríamos estar una fiesta, como en otros años, pero ahorita no se puede” afirmó Emilio Aguirre, un turista de Zacatecas.