
Actualmente, las calles del fraccionamiento lucen semivacías, solo por la avenida del Curtidor, donde las familias aguardan para conseguir oxígeno medicinal.
Varios comerciantes y vendedores expresan su sentir ante la crisis y la pandemia. Una de ellas es Mariana, cuyo puesto en la avenida del Curtidor ha resentido la situación. Antes de la pandemia las ventas eran óptimas, y nada las ha mejorado. Más bien, dice Mariana, “están de mal en peor”. Desde hace 9 años empezaron a comerciar, y les iba bien, pero últimamente todo ha estado muy solo. Entre abril y junio todo iba muy mal. De momento, tienen la esperanza de que las cosas se mejoren.
Otro caso se encuentra en la calle Pespuntador, donde Erika Lira resume la situación del negocio que atiende, llamado “Tacos Don Roni”:
“Todo igual”, apunta
El pasado 2020 les fue muy mal a todos los mexicanos, y los comerciantes en el fraccionamiento industrial Julián de Obregón no son la excepción a la regla. “El año pasado a duras penas salía la gente. Hoy, las personas que vienen por oxígeno se van, porque no pueden perder el tiempo. Nosotros estamos viendo cómo salimos adelante”.
“Jugos y Quesadillas Miguel Ángel” ubicada cerca del bulevar López Mateos, tampoco es la excepción a la regla. Después de tres años que empezaron el negocio, la situación no cambia para mejorar. Julieta Gómez, encargada del negocio, evoca:
“Recuerdo que en marzo y abril nos tocó todo lo de la pandemia. Dese de entonces las ventas han estado muy malas. Afortunadamente no hemos tenido que cerrar el negocio. Así es como la hemos ido llevando”.