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VIVEN CON PÁNICO

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Una llamada de extorsión a locatarios del Mercado Público Municipal Tomasa Esteves en Salamanca, ayer minutos antes de las 9 de la mañana, disparó de nuevo las alarmas.

Otra vez volvieron a cerrar el mayor y más céntrico lugar de abasto popular, no tienen confianza en las autoridades municipales por que presumen, están coludidos con el hampa.

Pasadas las 9 de la mañana, cuando la zona húmeda o de verduras y legumbres y la de cárnicos parecía que volverían a la normalidad, de repente comenzaron a caer una tras otra las cortinas de acero y, literalmente, a huir los mercaderes.

De nada sirvió que la Guardia Nacional tenga blindado el Tomasa Esteves dentro y a sus alrededores, ni que la Policía local haya retirado el domingo la valla metálica que colocó el sábado sobre Villa y 5 de Mayo para vigilar entradas y salidas de la arteria.

El rumor y el temor entraron al Mercado a través de llamadas amenazantes a los comerciantes, donde el hampa les exige cerrar sus negocios o atenerse a las consecuencias, denunciaron.

Otro rumor que corrió por los pasillos del Tomasa es que dos comerciantes habían sido privados de su libertad, algo que ni se confirmó ni se desmintió.

«O nos morimos de miedo, o nos morimos de hambre. No se puede denunciar por que hay quienes piensan que las autoridades y el hampa están coludidos», dijeron comerciantes.

La violencia que reporta en el Tomasa Esteves, comenzó desde la mañana del jueves con el asesinato de dos carniceros, siguió el viernes con el crimen contra un vendedor de verduras, y siguió el sábado con dos cadáveres embolsados a las puertas de una panadería en el exterior del mercado.

PIDEN SEGURIDAD

Poco después, mientras los pasillos y los comercios del Esteves se iban quedando solos, los comerciantes del Mercado Barahona realizaron una junta extraordinaria con su administrador, para exigir al gobierno más seguridad.

«A nosotros ahora no nos ha pasado, pero ya nos sucedió. Hoy nos estamos juntando para pedir más seguridad» expresaron.

Ahí rechazaron la propuesta de enmallar el perímetro del Barahona, y la propuesta del municipio de mandar policías a realizar rondines.

«Eso no sirve, vienen de vez en cuando y se van, queremos que se queden fijos, dentro del mercado, pero nos dijeron los del municipio que no, que no tienen suficientes elementos, ¿pero cómo sí tienen policías para mandarlos a vigilar los supermercados de las grandes cadenas comerciales y a los nuestros no?», cuestionaron.

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