Guanajuato, Gto.- Luego de cientos de años de realizarse de manera ininterrumpida, la tradicional y centenaria fiesta del Día de las Flores se vio suspendida, debido a la emergencia sanitaria provocada por la llegada a territorio de Guanajuato del Covid-19.
Esta celebración que en Guanajuato tiene sus origines en los últimos años del siglo XVII se conmemora a la par que el Viernes de Dolores, sólo en que en esta ocasión no hubo festejo alguno y la calles, así como los demás espacios públicos en donde se celebra la fiesta lucieron solas y monótonas.
Una cálida mañana, propia de estas fechas en la ciudad fue testigo de las calles vacías y de lugares como la Plaza de la Paz, Jardín Unión, exterior del Teatro Juárez, la calle del Truco y otras donde la gente y los comerciantes brillaron por su ausencia.
La mañana fue tan diferente que al caminar por ella no era posible percibir el aroma de flores como la nube, la manzanilla, las rosas y claveles que adornan los altares que en los hogares se elaboran en honor de la Virgen de los Dolores.
Tampoco fue posible ver el trajín de cientos de personas que todos los años se preparaban para ofrecer sus productos, sus artesanías, regalos, recuerdos y demás productos que ofrecen este día a miles de turistas y residentes de la ciudad.
Las parejas alrededor del jardín Unión con sus flores en las manos y regalándolas especialmente a las mujeres, tampoco fueron vistas y hasta los restaurantes, donde cada año se ofrece un tradicional desayuno a funcionarios públicos y personas cerraron sus puertas.
El primer cuadro de la ciudad lució sencillamente irreconocible, en una fecha y una fiesta en donde todos quieren estar, hasta los políticos que cada año utilizaron este festejo como una pasarela y hasta para darse el llamado “baño de pueblo”.
Sólo unas cuantas personas que se dirigían a sus trabajos, hogares y otros lugares recorrían estas calles y espacios públicos llenos de silencio, de ausencia y sobre todo de falta de fiesta.
Las vialidades y banquetas no fueron ocupadas por los cientos de comerciantes, vendedores de alimentos y diversos productos, como en otros años y la circulación de vehículos en la zona centro no fue interrumpida a lo largo de todo el día.
En las calles, la gente se miraba mutuamente, entre confundida y desconcertada, mientras el festejo se olvidaba y se daba prioridad a cuidar la salud, debido a la presencia de la pandemia del Coronavirus.
“No me había tocado ver así, sólo, triste y sin gente. No hubo fiesta y no hubo nada, pero primero está la salud, para las fiestas siempre hay tiempo”, dijo Luis Ignacio Camacho, quien atiende el servicio sanitario en el jardín Unión.
Conforme las horas fueron pasando, la gente cumplió con sus labores y los que recibieron descanso por ser en Guanajuato día de asueto, se trasladaron a sus hogares, en donde muchas familias montaron la ofrenda en honor de la Virgen de los Dolores.
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