Quiero mostrar mi alegría y satisfacción. Me siento orgulloso como leonés de que el pueblo de León este domingo pasado ha hecho una marcha extraordinariamente en forma pacífica, desde el Arco de la Calzada, a través de la calle Madero y hasta el Centro de la ciudad. Y digo que me siento orgulloso, porque independientemente que acudieron miles de personas, fueron con la convicción firme de mostrar la inconformidad acerca del tema electoral sobre el INE, que ha trascendido a nivel nacional.

Hubo en esa marcha personas de todas las clases sociales, mucha juventud con jóvenes emprendedores, empleados de muy diferente modo de vivir, empresarios, comerciantes, políticos y todos entre sí aunque no se conocían mostraron una alegría por participar en conjunto y lo que me llena el corazón es que hubo una armonía de criterios llevando carteles con la leyenda “No se toca al INE”. Lo más importante y hay que decirlo con mayúsculas fue: LA UNIDAD DEL PUEBLO LEONÉS, que hacía mucho tiempo no se manifestaba con esa vehemencia y donde todos fueron por su propia voluntad, sin ser forzados por ninguna asociación o sindicato, o bien los llamados acarreados, que son muy comunes en otros tipos de manifestaciones.

El Templo Expiatorio, orgullo de nuestra sociedad como santuario magnífico, recogió el sentir de todos los que pasaban frente a él y el Sagrado Corazón que ahí se venera, sabe que fue limpio y fruto de la decisión para defender a nuestro México querido. No cabe duda que cuando un pueblo se decide y actúa en total unidad y conciencia plena, puede lograr lo que parece ser imposible.

Esta marcha fue una de las decenas de marchas en diferentes ciudades del país, inclusive la magna, que fue en la Ciudad de México. Fueron marchas sin insultos ni provocaciones, ni mencionando personajes de la política y solamente mostrando su convicción de salvar la democracia.

León demostró que puede y debe sacar provecho de esta unidad con el propósito de servir y mostrar sus más íntimos sentimientos para que siga creciendo, porque ciertamente en León vivimos según estadísticas del INEGI, como una de las poblaciones con más pobreza y esta es una realidad lacerante y desgarradora, pues cientos de miles de leoneses viven en la pobreza en colonias sin servicios y en total inseguridad y una gran parte de ellos en la miseria absoluta.

Todos los asistentes a la marcha, los que por muchas razones no les fue posible asistir y los que se dieron cuenta de ella a través de los medios de comunicación, debemos de continuar con esa unidad para que junto con las autoridades, que tienen grandes obligaciones y que nos consta que están haciendo un esfuerzo, resolvamos el problema inmediato y contribuyamos junto con la iniciativa privada, gobierno municipal y estatal, pues León ha crecido enormemente en población, pero las soluciones de los problemas como ciudad todavía están lejanas.

Hago votos porque unamos criterios de colaboración y cada quien ya sea personalmente, en grupos, asociaciones, cámaras o en la misma iglesia logremos participar con algún recurso económico o material, pues León no puede estar situado dentro de un marco de pobreza y todos tenemos la obligación moral de inmediatamente, en unidad, resolver estos graves problemas.

Debemos de seguir con las marchas que sean necesarias para que cada vez nos unamos más para emprender la defensa de nuestros criterios, inclusive no políticos, pensando que León tiene que ser muchísimo más grande que los problemas porque así su gente lo ha demostrado; este domingo lo exhibió tal como la grave situación lo amerita, hagámoslo sin reticencias y con decisión, todos ahora.
Unamos convicciones y propósitos y actuemos en consecuencia para que sea permanente el grito de ¡Viva León!

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