A pesar del desabasto de gasolina, el turismo aprovechó el “puente” de asueto laboral para visitar diversos espacios históricos de León.
La Plaza Expiatorio y el primer cuadro de la ciudad, se observaron ayer con diversos grupos de visitantes nacionales y extranjeros.
Los viajeros aseguraron que el desabasto de combustible no fue un factor como para inhibir el viaje de paseo.
“Es que aquí –en León– en donde se observan filas para (cargar) gasolina, nosotros venimos desde Querétaro y sí hay estaciones en servicio… no se siente un problema”, dijo Andrés, visitante de Querétaro.
La arquitectura del templo representa un atractivo especial, porque se trata “de una obra de arte que hay que visitar”.
Los visitantes obtienen la historia de esta joya arquitectónica de estilo gótico que fue impulsada por el padre Bernardo Chávez, quien alentó el proyecto desde la tercera década del siglo XX.
Casi noventa años después, el templo fue declarado “concluido” durante el 2012.
En la bitácora histórica se revela que el padre tuvo un sueño que lo llevó a la creación de este proyecto.
“Sintió el llamamiento divino a poner en marcha sus santos proyectos, se levantó y se puso en manos del Corazón Divino de Jesús, dejándose guiar…”
El proyecto estuvo a cargo del arquitecto Don Luis G. Olvera, quien elaboró un diseño para la fachada principal.
De manera gradual y entre contingencias, se construyó este recinto sacro con el apoyo de donativos espontáneos por parte de la feligresía.
El padre Chávez falleció el 14 de junio de 1951, pero su obra continuó por sesenta años más, hasta su consumación.
Hoy, el Templo Expiatorio forma parte de la riqueza arquitectónica de la ciudad, y una de las fortalezas turísticas más importantes para los leoneses.
