Un placer saludarlos en este espacio de ideas, conocimiento, opiniones y perspectiva. Es un honor compartirlo como miembro de una industria tan representativa de nuestra ciudad, como lo es la cadena cuero-calzado-marroquinería-proveeduría. Quiero compartirte que en estos últimos días, en la inercia política y social en la que todos estamos involucrados, he participado en reuniones con cámaras industriales, empresarios, líderes políticos y personalidades que buscan mejorar las condiciones del país, claro, con sus diferentes alcances y matices. En México, ya lo comenté al inicio del año, viviremos un 2018 ajetreado en temas electorales y de decisiones clave para nuestro futuro; también temas macroeconómicos que debemos anticipar en nuestras empresas y que seguramente se sumarán a diferentes escenarios sociales, económicos, políticos, que directa o indirectamente deberemos considerar en nuestra responsabilidad como líderes en la toma de decisiones.
En estas charlas y reuniones hay una idea en el aire que quiero compartirte, y lo hago porque todos tenemos el rol de liderazgo, ya sea en nuestra casa, nuestra oficina, nuestra escuela o grupo de amigos y sabemos la gran responsabilidad que implica tomar decisiones, pero también la gran responsabilidad de compartir opiniones. En este contexto, como líderes debemos estar conscientes que para tomar la mejor decisión, es necesaria la participación de todos los actores involucrados y la consideración de todos los factores alrededor. Este proceso no exenta a nadie de tomar decisiones como líderes, empresarios, padres de familia, aplica en todos los niveles y afecta a una empresa, a una ciudad, a un estado, a un país. Esta idea que quiero poner sobre la mesa, que percibo en los niveles empresariales y sociales de nuestro país y que quiero opinar al respecto es ¿Cómo decidir, que camino debemos tomar? ¿Cómo discernir lo que debes o no apoyar?
No hay una forma más clara de expresar esta idea. Es un proceso reflexivo, en el que quiero compartirte mi punto de vista y experiencia, y que en mi opinión, si me permites explicarme, podrías observar un plan, un problema, un proyecto, tu empresa, tu país, etc. desde otra perspectiva. No hay fórmulas secretas, creo que a veces pesa más la intuición y la experiencia. Déjame compartir a través de vivencias lo que quiero decirte. En mi camino como empresario, trabajando con mis colaboradores, me ha tocado estar en reuniones de trabajo y he escuchado ideas como: ¡hay que cambiar los planes!, ¡este proyecto no está funcionando!, ¡necesitamos hacer algo!, ¡no podemos continuar con estos resultados! ¿Te suena familiar? ¿Lo has vivido? Es en verdad una gran responsabilidad, como líderes, confrontar situaciones de oportunidad en las empresas, ser objetivos en el análisis de resultados, escuchar a tus colaboradores, considerar el entorno, etc. Muchas veces decidimos sin considerar un factor determinante. ¿Evaluaste los resultados de tus acciones o estrategias basados en tu plan estratégico?, ¿basados en la visión de tu empresa?
Algunos empresarios deciden cambiar los planes, cambiar la gente, cambiar los proyectos. Luego entonces, ¿y la visión? ¿La planeación? Puedes y debes hacer cambios de estrategia, ajustes, pero no por eso cambiar la visión de lo que estás buscando, de lo que construyes.
Hoy más que nunca debemos estar conscientes de una realidad, nos estamos acostumbrando a la velocidad y esta inercia, también se aplica en nuestras expectativas personales y profesionales. La tecnología, el alcance de la información, los medios, el internet, las empresas innovadoras y disruptivas han generado un ritmo distinto en nuestras organizaciones y en nuestra vida. Hoy nosotros mismos tenemos un nivel de estrés distinto y un nivel de reacción distinto. Queremos todo más rápido, más al alcance, más respuestas, más resultados en el momento. Y muchas veces, esta inercia afecta nuestra capacidad de análisis ante una toma de decisión. Si tu visión es clara, si tu planteamiento estratégico es claro; necesitas mantener el rumbo, necesitas darle tiempo a que maduren tus acciones, necesitas que las semillas brinden fruto y eso lleva tiempo.
Quiero ser claro, quiero invitarte a agregar este ingrediente en tus reflexiones para tomar decisiones. Integra, al observar todas las variables, lo que has venido construyendo. Observa el avance de tu plan, observa tu visión de negocios, tu planteamiento estratégico, tus proyectos y si están alineados, y el resultado no es el que esperabas, realiza ajustes, mejora las áreas de oportunidad, cubre los factores que no habías considerado, involucra a tu equipo… pero no cambies la receta, no cambies el camino, sin antes haber considerado que todo lleva un proceso, que debes darle tiempo a tu equipo para madurar una idea o una actividad, darle tiempo a tu proyecto para que se empiece a desarrollar. Nutre y consolida lo que esta funcionado. Da soporte y fomenta la innovación en los procesos que estén brindándote resultados. Por supuesto, mejora las áreas de oportunidad, atiende e invierte recursos y tiempo para cambiar la estrategia en esos aspectos. Pero, por experiencia te comparto, que cambiar el camino todo el tiempo ante cualquier reto u obstáculo, cambiar la receta y no consolidar un proyecto a mediano o largo plazo, es como si sembraras la semilla y cada semana la cambiaras de lugar, y aun así, esperaras fruto. Quiero ser respetuoso de tus decisiones, pero quiero invitarte a que contrastes la INERCIA vs el RUMBO, cuando los planes están bien sustentados, cuando los proyectos son los correctos, necesitas darle tiempo para que germinen.
Quise compartirte esta idea porque escucho y estoy consciente del efecto que tiene la velocidad de información, el efecto de gratificación instantánea de nuestra sociedad, el poder de las palabras e ideas. Pero no podemos ignorar que nuestros más grandes logros, nuestros más grandes éxitos y orgullos, han llevado detrás de su historia, esfuerzo, dedicación, sacrificios y tiempo… como decía Henry Ford: “Llegar Juntos es el Principio, Mantenerse Juntos es el Progreso; Trabajar Juntos es el Éxito”
