Inicio Columnas Violento y macabro (Parte 1)

Violento y macabro (Parte 1)

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Crímenes mediáticos en México ha habido cientos, y muchos de ellos han protagonizado esta columna a lo largo de cuatro años. Hay desde asesinos seriales hasta robos a museos.

Sin embargo, existe uno en particular que tiene todos los elementos de una telenovela: un novio violento, una familia pudiente, una muchacha juzgada por la sociedad, infanticidios, y hasta una abogada sin escrúpulos.

Se trata del Caso Cumbres, ocurrido en Monterrey en 2006; a lo largo de los años, el crimen perpetrado por Diego Santoy Riverol se ha convertido en uno de los más sonados en la historia del país.

Entre canales de Youtube y páginas web, la información objetiva se perdió en el limbo digital, pero ahora se ha publicado el libro más completo sobre el tema, esclareciendo los hechos, titulado ‘El Caso Cumbres’ escrito por Javier Munguía y que ya se encuentra en librerías guanajuatenses.

Los hechos ocurrieron así: el jueves 2 de marzo de 2006 llega a Monte Casino 2909, Cumbres segunda sección, en Monterrey, el joven Diego Santoy Riveroll. Irrumpe en la casa de su ex novia, Érika Peña Coss, y asesina a sus hermanos: Érik Azur de 7 años y María Fernanda, de 3, valiéndose de un cuchillo y una cuerda, respectivamente.

Tras herir de gravedad a la joven, secuestra a Catalina, la empleada doméstica. La madre de Érika estaba en Mexicalli.

Posteriormente Santoy es capturado y llevado a la justicia. Los perfiles criminológicos señalaron que era un novio celotípico y extremadamente violento con todos a su alrededor, que hizo lo que hizo porque la chica no aceptó volver con él. Tenía una clara personalidad psicopática. Entretanto, Érika se recuperaba de heridas en cuello, tórax y pulmón.
Hasta aquí es un caso horrible y trágico. Pero la bomba mediática estaba a punto de estallar.

FRIALDAD

En abril de 2006, Diego Santoy daría la nueva versión: adjudicó que era amante de Teresa, la madre de Érika, y por tanto, la ‘rencorosa’ ex novia quiso vengarse. Supuestamente, al final todo acabaría con un pacto suicida.

Fue entonces cuando, literalmente, todo México empezó a hablar del tema, aunque la historia era tan falsa que parecía escrita a cuatro manos por Paco Ignacio Taibo II y Yolanda Vargas Dulché. Trascendió de las secciones de nota roja a espectáculos.

Quienes asesoraban a Diego era su abogada, Silvia Raquenel Villanueva, quien tenía el dudoso prestigio de defender narcos y el señor Santoy Powells, padre del asesino, que manejaba las entrevistas a su hijo más como un manager a un cantante pop que a un infanticida.

“Pocos casos criminales en México son tan conocidos y a la vez tan mal comprendidos”, se lee en el nuevo libro de Munguía, y es verdad: la sociedad juzgó a Érika y su familia como inestables disfuncionales, mientras que Diego se convirtió en una celebridad. Se replicó en México el caso de Jeffrey Dahmer y los hermanos Menéndez, quienes muchas mujeres y hombres los apoyaron debido a su atractivo físico. Incluso surgieron clubs de fans de Santoy en internet. Todo el país seguía con atención los hechos.

La historia se prolongó hasta el 2021, cuando en plena pandemia a Santoy Riveroll se le ratificó por tercera vez una sentencia condenatoria por 71 años, siete meses y 27 días. Por su nivel de frialdad, ningún tribunal lo dejará salir, aunque en la cárcel estudió derecho, se casó y se divorció. Érika, por obvias razones, vive alejada de los medios. Sobra decir que, salvo las habladurías de Diego, jamás hubo evidencia contra ella. Raquenel Villanueva fue asesinada el domingo 9 de agosto de 2009. No sobrevivió a su quinto atentado.

Hasta el día de hoy, el caso sigue despertando interés en youtubers. Sobre lo ocurrido en Monterrey hay mucho que hablar, escribir e Incluso cantar, y para muestra está el tema de rock ‘So violento so macabro’ de Panda.

La semana próxima tendremos una entrevista que Javier Munguía concedió a El Heraldo de León.

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