El panteón de ´Purísima del Rincón recibió a sus visitantes entre luces de veladoras, vívidas flores de cempasúchil y coloridas catrinas. Entre la cultura purisimense y la fe, la gente vivió un primer día de enero honrando a su gente.
Justo a la entrada del panteón de Purísima hay una enorme catrina que recibe a la gente. Muchos se toman fotografías grupales y selfies con ella. A la entrada del camposanto, una frase de Hermenegildo Bustos. Sin duda, ambos elementos concentran la esencia misma de Purísima del Rincón, tanto en su arte, como su cultura y su gente.
El panteón de Purísima del Rincón es estrecho, a diferencia del San Nicolás en León. La gente se desplaza entre sus lápidas y gavetas hasta llegar a donde reposan sus seres amados.
Por su parte, Gerardo Reyes Director de Cultural del Municipio de Purísima del Rincón, señala que el día de los niños fallecidos es muy importante, por lo que hay un espacio ex profeso para todo eso: pasillos del panteón donde han sido enterrados estos pequeños que dejaron el mundo en el lugar y momento menos indicado.
Lo cierto es que la cultura en Purísima del Rincón es constante, y se complementa con el día de muertos. Reyes señala que se llevan a cabo varias actividades como la creación de un túnel y una catrina. Es toda una logística que se va preparando, como desfiles, y el encendido de velas por la noche y la danza del torito, además de bandas de viento de nueve de la noche hasta las once.
Entre tanto, el municipio se Purísima del Rincón lleva a cabo toda clase de adornos y actividades para que el 1 de enero, así como el segundo día, se disfruten al máximo.
Así termina el día 1 de noviembre, en espera de que la gente madrugue para el gran día, la celebración de los muertos adultos, que sería el segundo día del onceavo mes del año.
