La economía continúa oscilando debido a la crisis del coronavirus, y un buen ejemplo es que este Jueves de Corpus la situación en la calle Josefa Ortiz no ha sido lo mejor de lo esperado. Las primeras lluvias, aunado a la mala situación económica, continúa mermando a los comerciantes.
El año pasado, el Jueves de Corpus se celebró de manera virtual, pues la pandemia del coronavirus estaba a todo lo que daba. Mientras los contagios ascendían y los comercios permanecían cerrados, los comerciantes tuvieron que aguardar para el 2021, mientras que los fieles observaron la festividad desde la comodidad de sus hogares, contemplando la misa desde los espejos negros de sus pantallas de dispositivos.
Este año, el regreso a la “vieja normalidad” va siendo lento, entre el tránsito de semáforo y la vacunación de adultos mayores y personal de salud. Fueron pocos los puestos en la calle Josefa Ortiz que abarcaron únicamente los extremos de la zona, sin haber un solo puesto en medio.
Teresa Meza es una de muchas comerciantes en la Josefa Ortiz. Ella suele vender sus productos cada que se lleva a cabo una festividad importante: Día del Amor y la Amistad, Día del Niño, Día de la Madre, Navidad o Reyes. Por eso, reconoce que su situación ha sido muy crítica durante el año pasado y lo que va del presente 2021. En esta ocasión, ofrece a sus clientes muñecas, toritos, chicotes, barquitos y caballitos de palo. Aunque los precios son bastante módicos (hay muñecas desde 15 pesos, o bien caballitos de 25 a 50 pesos) son pocos los interesados y muy pocos los clientes… así ha sucedido a lo largo de todo el año.
“Aunque no se pierde la tradición, lo que sí se ha perdido es la situación económica. Necesitamos apoyo de las autoridades, ha sido un año de la fregada. Esto es ya la segunda vez que ocurre, y lo malo es que son productos de un solo día. Los comerciantes pequeños y por temporadas somos los amolados, ya ve que a los perros flacos se les cargan las pulgas”.
De acuerdo con la tradición católica, la Iglesia celebra el Jueves de Corpus Christi 60 días después del Domingo de Resurrección, para conmemorar la institución de la Eucaristía. Esta celebración nació con el milagro que sucedió de Bolsena, Italia, en 1263.




