
El regreso a clases permite que comerciantes y vendedores de diferentes generaciones ofrezcan sus productos a su manera, con su estilo y haciendo gala de su conocimiento. En la Línea de Fuego hay dos casos: el de la joven Abigail Ávila y el señor Catarino Falcón.
Abigail tiene su puesto en la Línea, pero también se dedica a ofrecer artículos de papelería en su página de Facebook “Gudu Store: papelería bonita”, que tiene 1.6 mil seguidores. Hace más de un año comenzó a dedicarse a ese trabajo, y hasta el momento su modalidad de ventas va muy bien. La propia Abigail cuenta:
“La idea surgió porque desde niña me ha encantado la papelería. Después me preparé en comercio internacional y así es como ofrezco artículos que no se encuentran en cualquier lugar”.
Por su parte, Catarino Falcón Ramírez tiene 75 años de edad, 50 de ellos dedicados a la venta de ropa, entre lo que destaca uniformes escolares.
“Empecé a vender en la Guillermo Prieto, y en la Josefa Ortiz. Luego nos fuimos a la Rivera y al Mercado de la Soledad. Pero los tianguis principales eran el Carro Verde, el del Coecillo y el del viernes el Espíritu Santo. Siempre he vendido uniformes y pantalón de vestir de mezclilla”.
Anteriormente, tenía que ir a comprar ropa al mayoreo a Guadalajara y Aguascalientes, pero ahora puede ir a Moroleón, donde se consigue gran parte de las prendas en Guanajuato.
“Nosotros desde hace años cumplimos con la gente para que los niños se vayan uniformados a la escuela. En cincuenta años vendiendo uniformes lo más grato que he presenciado es que a veces hay temporadas malas, pero en cuanto uno logra sostenerse, lo logra. Con la pandemia fueron años sin salir a trabajar, aunque de todos modos me sostuve. Aquí seguimos”.