Vecinos de la colonia Emiliano Zapata se sienten marginados por las autoridades; pese a ser una zona con habitantes, sus calles no se encuentran pavimentadas.
Uno de los afectados, Luis Rizo Castillo, vocal de Control y Vigilancia de la colonia, denunció que durante 7 administraciones municipales han permanecido en el olvido.
La colonia se creó hace casi tres décadas con terrenos donados por las autoridades federales, de los que ya tienen escrituras. Está conformada por 10 calles en un terreno de 7 hectáreas y media.
«Para esa colonia, ni agua», asegura que escuchó decir a un presidente municipal del que prefirió no dar nombre.
PIDEN AL AIRE
María Refugio Sánchez, tesorera del Comité de Colonos, compartió que de manera insistente «se han metido peticiones» para lograr mejoras a las condiciones de vida de los habitantes, pero no ha existido respuesta satisfactoria.
Entre sus principales necesidades se encuentra el emparejado de calles y la rehabilitación del sistema de drenaje que lleva más de una década al borde del colapso. Sólo la calle principal está empedrada, pero en pésimas condiciones.
«Pedimos el apoyo, han venido autoridades, nos hacen creer que sí, que nos van a apoyar», pero ello no ha ocurrido, dijo al afirmar que ha hecho del conocimiento del director de Obras Públicas municipales, Luis Camilo Anguiano Gutiérrez, tal situación.
En la calle Miguel de la Madrid donde se ubica el plantel preescolar, los enormes agujeros combinados con el ángulo de descenso de las calles, se convierte en un riesgo mortal para los menores. Enormes piedras afiladas adornan el desfiladero y es imposible transitar en vehículos.
TIENEN ALBERCAS
Durante la temporada de lluvias la situación empeora en el cerro, lamentó Lidia Márquez García, representante del Comité, quien mencionó que el agua inunda las calles al grado de que se convierten en albercas. «La bajada del camión es por ahí, ¿por dónde pasa?».
La situación afecta por igual a estudiantes de nivel preescolar, primaria y secundaria, quienes llegan también de comunidades rurales cercanas como Velarde y Pabileros.
«Nos sentimos marginados», coinciden. «Aquí no hay apoyos de nada».
Hacen un llamado a las autorizadas para que atiendan la problemática. «Aunque sea una máquina que le dé una ‘emparejadita’ a las calles y que arreglen el drenaje».
