La balacera ocurrida el lunes en la calle La Luz, una de las arterias comerciales más concurridas en el Barrio del Coecillo, y en toda la ciudad, ha despertado desconcierto y tristeza en sus habitantes, pues la zona ha dejado de ser un lugar apacible para convertirse en un sitio asolado por delincuentes, algo que antes era inusual.
El Coecillo tiene su merecida y longeva historia. Así consta en el libro “Monografía del municipio de León” de Navarro Valtierra:
“San Francisco del Coecillo fue el primer pueblo de indios, integrado a la villa de León; los principales promotores tal vez fueron los únicos tres naturales que vivieron en estas tierras, desde las antiguas estancias de Valle de Señora, los indios Marcos Francisco, Joaquín Marcos y Tomás Hernández. El pueblo de indios del Cuicillo, surgió en 1580 después de la fundación”.
La Luz es una calle repleta de comercios, locales y vendedores ambulantes… gran parte de la venta de todo lo referente al calzado, se da allí. Sólo los lunes las ventas bajan, cuando los comerciantes optan por cerrar durante la tarde. Fue ese día cuando ocurrió la balacera, alrededor de las 15:00. Los testigos aseguraron que unos atacantes a bordo de una motocicleta, dispararon a dos hombres, de 42 y 17 años.
Para los comerciantes y residentes del Coecillo es algo inusitado, un hecho nada común. José Guerrero, quien tiene toda su vida allí y hoy en día pasa de los cincuenta años, afirma que aunque su barrio ha sido siempre de naturaleza “brava” como otros tantos de México, nunca había sido escenario de algo como una balacera.
José, así como otros comerciantes que no cerraban sus locales, recuerdan que cuando comenzaron a escuchar balazos no hicieron otra cosa sino bajar las cortinas de sus locales, esperando que los delincuentes se fueran y no les tocase ninguna bala perdida.
“Desde los setenta comencé a vender aquí. Las cosas eran muy diferentes a como son en la actualidad. A pesar de la fama del barrio, nos defendíamos unos a otros. Aquí siempre ha habido pandillas, eso era algo común, era puro cotorreo… pero ahora, el delito está a otro nivel”.
