“¿Cómo quieren que no nos brinquemos? Con lo que cobran, y aparte con lo apretados que hicieron los paraderos, no nos dejan más opción”.
Las palabras anteriores fueron expresadas por Arturo Cardoso, estudiante de 19 años, ante la pregunta de por qué en ocasiones ha ingresado al transporte público sin pagar, y además, ha bajado brincando, sin siquiera acercarse a los torniquetes. Su justificación es directa, pues el transporte es carísimo, sobre todo para un joven que solo se dedica a estudiar… pero su caso no es único.
Muchos leoneses han optado por burlar a las autoridades del transporte público, precisamente por el excesivo costo de los camiones. Así lo consideran tanto en redes sociales como en el mundo físico. Otro testimonio es el de Mariana Acosta, una chica de 25 años que reconoce, se ha colado sin pagar en muchas ocasiones.
“Cada trienio le suben al camión. Hacen lo que quieren con nuestro dinero. Yo trabajo de secretaria y la mitad de mi sueldo se va en los camiones. A veces es mejor caminar hasta mi casa. A mí, la verdad, con lo que cobran, no se me remuerde la conciencia por meterme sin pagar”, apunta. “Incluso he visto gente que se pasa abajo de los torniquetes y yo la verdad no les digo nada. El costo del pasaje es un hurto”.
REDES
En redes sociales, las quejas son similares. Hay quienes critican a los que acceden sin pagar… pero también, se quejan del elevado precio del pasaje.
Así lo expresa el usuario José Andrés Hernández Alcaraz: “El transporte público en León es de los más caros del país ¿Con lo que se recauda no alcanza para poner vigilantes en cada estación? ¿O no se tiene localizadas las estaciones y los horarios donde suele ocurrir este hecho con mayor frecuencia? Se debería subir la pena por esta acción, a ver si tan machitos los cholillos esos (sic)”.
Otro usuario, de nombre Díaz Miguel, escribe: “y con el “excelente” servicio y precio del transporte público seguramente quebrarán estos pobres transportistas y la economía del municipio se colapsará. Nadie sabe las necesidades de cada quien, soólo el que lleva su morralito sabe lo que carga adentro”.
