Egresados y alumnos de la Escuela Preparatoria Oficial de León se manifestaron nuevamente para exigir la reapertura del plantel. Además, llamaron a la gobernadora Libia Dennise Muñoz Ledo y a la alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos a intervenir en el caso.
El 11 de noviembre de 2024 ocurrió un incendio en el auditorio de la preparatoria. Tras el siniestro, las autoridades educativas determinaron que era riesgoso continuar en las instalaciones hasta contar con dictámenes.
Primero se informó que el plantel sería demolido y luego que solo el auditorio. Estas decisiones se sustentaron en al menos tres dictámenes que, según los manifestantes, no han sido mostrados a la comunidad.
“El incendio ocurrió solo en el auditorio, que representa cerca del 24% del plantel; aun así, la U. de Gto. decidió cerrar el 100%”, leyó un alumno en una carta dirigida a la opinión pública.
El Comité Pro Reapertura de la EPL Centro Histórico coincidió en que su principal demanda es volver a las aulas. Piden que los tres autores de los dictámenes estructurales revisen y validen el “Dictamen de Seguridad Estructural” elaborado por expreparatorianos especialistas. Solicitan además un nuevo dictamen, actualizado y basado en una inspección reciente, en el estudio de los exalumnos y en los resultados del laboratorio que procesó las muestras del edificio.
Señalan que, con el auditorio ya apuntalado y nuevos dictámenes en proceso, la Universidad de Guanajuato podría cumplir los requisitos de Protección Civil. Esto permitiría anunciar el regreso seguro de la mayoría del alumnado en enero de 2026 y comprometer la disponibilidad total de espacios a mediados del año.
A un año del cierre del plantel, estudiantes siguen enfrentando afectaciones derivadas de su reubicación en tres sedes alternas. Sebastián Meneses, alumno de quinto semestre en Artes, afirmó que las nuevas condiciones no garantizan un servicio educativo adecuado y exigen respuestas claras.
Aunque las clases se retomaron, dijo que la experiencia cambió. “En educación no hay problema, pero la zona sí. Hay mucha inseguridad y está más lejos”, explicó. Su recorrido diario, añadió, se ha vuelto más riesgoso. “Me bajo en La Oruga y camino por 20 de Enero hasta Barrio Arriba. En la mañana es complicado, y mis compañeros de la tarde salen a las 7 de la noche.” Conoce casos de asaltos y acoso hacia alumnas.
Las sedes alternas, comentó, solo permiten estancias breves y la dinámica es limitada. “No han dicho si vamos a regresar, si van a demoler, reconstruir o vender. No han dicho nada”. La incertidumbre, señaló, ya es insostenible. “Somos un solo salón de artes y muchos compañeros ni siquiera vinieron porque la falta estaba justificada.”
Meneses afirmó que no esperan una reubicación ni un retorno pronto, pues no hay información oficial sobre la reapertura. “Creo que seguiremos divididos en estas tres sedes”, lamentó.
La comunidad estudiantil continúa a la espera de que la Universidad de Guanajuato defina el futuro del plantel y garantice condiciones dignas y seguras para su educación.
