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Una zona de tensa calma

El Tajo a Santa Ana es un área rodeada de colonias de gente trabajadora que a diario procura su bienestar, sin embargo, la comisión de algún delito en dicho lugar puede ocurrir intempestivamente

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Tajo de Santa Ana es una zona de León que se ha vuelto reconocida tristemente por su inseguridad. Las colonias que la rodean son tranquilas, habitadas por gente trabajadora… desgraciadamente, viven rodeados de la incertidumbre y el delito.

De la relajación a la tensión
Caminar por el Tajo pudiera ser una experiencia relajante de no ser por la cantidad de crímenes que se han registrado. La zona está rodeada de árboles y la atraviesa un río. El problema es cuando el transeúnte se adentra cada vez más: rara vez pasa una patrulla, y la vigilancia es prácticamente nula mientras no se llegue a alguno de los muchos fraccionamientos.
Algunas de las colonias que rodean el Tajo de Santa Ana son Villas de Barceló con su primera, segunda y tercera sección, el Sauzacito, Valle de San Carlos, El Mayorazgo, Santa Gertrudis, Villa Sur, San Juan Bautista y Refugio de San José, entre otras.

Entre lodazales y riesgo
Más allá de la delincuencia, que engloba robos, asaltos, cadáveres encontrados y huachicoleo, otro problema son los caminos del tajo: repletos de lodo en temporada de lluvias, que provocan encharcamientos, coches estancados y accidentes, particularmente en gente de la tercera edad, que suele tropezarse.
Karla Acosta es maestra de preparatoria y vive en Villas de Barceló. “Yo intento no tener miedo, no asustarme. El problema es que es imposible: a cada rato salen noticias que se encontraron cadáveres, que robaron a alguien y ahora, que hay robo de combustible. Otro problema son las mujeres que asaltan. Realmente somos las más vulnerables en este lugar que de noche, está muy poco iluminado”.
David, de Santa Gertrudis, se pregunta por qué hay tan poca vigilancia en las colonias que se han ido asentando en el Tajo. “Entiendo que hace años no hubiera vigilancia, cuando empezaba a haber casas aquí. Pero ahora hay cada vez más. Yo creo que los criminales saben muy bien que aquí no hay vigilancia, por eso hasta cadáveres dejan. Si ellos están más organizados que la sociedad y que la policía”.

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