Ni los tianguistas, ni los vendedores de juguetes, ni los comerciantes en general, ni tampoco la ciudadanía pasarán un año habitual. Sin ir más lejos, este año las ventas para los vendedores de artículos para las posadas se redujeron de manera considerable, no solo en la Calle Josefa Ortiz sino en todo el Descargue Estrella, la Central de Abastos, y cualquier mercado con mucha afluencia.
A causa de la crisis, no todos los mexicanos podrán pasar una cena navideña copiosa, pero ese es solo uno de muchos aspectos que se viven de manera digital y presencial.
La situación es a nivel nacional. Basta con visitar el perfil de Facebook de la Secretaría de Salud para saber que en la federación se pide que no haya reuniones. “¡Evita reuniones! La tecnología nos puede acercar a quienes más queremos. Abraza desde Susana Distancia y aplica las #MedidasSanitarias” publicó en la red social desde la tarde del 20 de diciembre y a lo largo de todo el mes.
“El mejor regalo es cuidarnos mutuamente” apunta la red social de la Secretaría de Salud, rogando a los mexicanos evitar toda clase de aglomeración.
La Secretaría de Salud de Guanajuato, por su parte, publica en su cuenta de Facebook una referencia al famoso personaje verde creado por el escritor Dr. Seuss: “No seas #covidgrinch #usacubrebocas y ayúdanos a salvar más vidas siguiendo las medidas de higiene, prevención y sana distancia. No realices fiestas, posadas o reuniones familiares la #pandemia no se ha detenido #UnidosSalvemoslaNavidad”.
VENDEDORES DE ÁRBOLES Y NOCHEBUENAS
Los vendedores de árboles de Navidad y Nochebuenas tampoco la han tenido fácil este 2020. Muchos de ellos han tenido que rematar sus artículos a precios que, en otras circunstancias, hubieran sido imposibles.
José Santiago, que vende árboles navideños y nochebuenas en el cruce de las calles Guatemala y Honduras, explica que actualmente vende árboles naturales de Navidad a 300 pesos, “Para que salfa, si no, de otro modo, es imposible”
Desde Noviembre, Santiago comenzó a vender, ofreciendo nochebuenas a 120 pesos primero y posteriormente a 80 pesos. Después, vendía un reno de paja de 700 pesos a 400 que tuvo que rebajar. “Esto es una cosa terrible, que a todos nos afecta”.
