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Una tradición leonesa para las futuras generaciones

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Entre flores, antojitos y juegos así fue como leoneses festejaron el Día de los Inditos, una celebración que ha transcendido por generaciones. La única misa que se ofició el día de ayer en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe fue a las 8 de la mañana.
Lo puestos de diferentes ramos, entre los que destacaron los fotógrafos, vendedores de virotes, comerciantes de flores, juegos mecánicos y comidas típicas, se pusieron en la calle Álvaro Obregón con cruce en la Florencio Antillón.
Los católicos arribaron al templo desde las 6 de la mañana y al menos a los comerciantes se les dio permiso para estar hasta las 11 de la noche.
Lo más típico de la tradición es comprar el virote. María de la Luz comentó que ella lleva comida como el bolillo, fruta o enchiladas a la Virgen de Guadalupe con el fin de que no les falte el alimento a lo largo del año, “se le ofrece a la madre santísima para que nos rinda la comida y nos bendiga todo el año”, dijo. Hubo quienes optaron por llevar chiles rellenos, arroz, o algún guisado.

Francisco Raúl, quien atiende un negocio familiar de virote, agregó que desde que era muy pequeño sus padres se dedican todos los años el 12 de enero a vender cerca del Santuario.
“Es más que nada para agradecer que nunca falte el pan en la mesa. Tengo desde que era niño vendiendo virote. A comparación de otros años está tranquilo aparte por el precio debido a que subió todo”, añadió.

Cuenta que ellos venden baguette con ajonjolí que muchos confunden con el bolillo tradicional, que es más barato, “la pieza está en 20 pesos y el año pasado andaba en 17 pesos. Queríamos darlo en 30 pesos este año, pero sabemos que la gente anda gastada con lo de las fiestas”, agregó.

Hay familias leonesas que durante generaciones siguen con esta tradición de cada 12 de enero visitar el Santuario para agradecer a la virgen por la salud, la comida y el trabajo.
Tradicional foto del recuerdo.

José Calderón se dedica a capturar el momento de pequeños y grandes caracterizados con vestuarios de ‘Dieguitos’ y ‘Lupitas’, quienes se acercan a su stand para la tradicional foto del recuerdo.

“Ya tengo 7 años en este oficio y este año sí ha estado medio tranquilito. Más o menos se está componiendo. A lo mejor en el trascurso del día mejora”, dijo. Los precios de las fotografías oscilaron desde los 40 hasta los 100 pesos.

Entre sus anécdotas contó que hay familias hasta de 10 personas que van y se toman la fotografía convirtiéndolo en toda una tradición.
Comerciantes comentaron que el templo estuvo abierto para las visitas hasta las 9 de la noche del día de ayer.

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