De esta forma se curaría. Efectivamente, así ocurrió. Por eso es tradición ofrecer panes en miniatura en las calles de Barrio Arriba. Sin embargo, este año, en plena pandemia, la festividad no tendrá la intensidad ni la afluencia de otras ocasiones. Lo que es un hecho es que se llevará a cabo con la debida Sana Distancia.
En la zona del Barrio Arriba, se encuentra la Panadería Muñoz, una de las más antiguas y representativas de la zona. Tiene 80 años en pie y desde que abrió sus puertas ha presenciado el llamado “Día de los panecillos”. Ha crecido de generación en generación. Al respecto, María Cruz Muñoz, de las fundadoras y dueñas de la panadería, dice:
“Desde que yo estaba chica celebraba este día, pero antes era puro pan de agua. Todo siempre se vende muy bien, pero el año pasado vendimos muy poquito, justamente por el miedo de la gente. No hicimos muchos panes. Hoy vamos a ver qué dice Dios”.
Empanadas, muffins, mantecadas, conchas, donas, son solamente algunas de las dulces piezas de pan que se ofrecen hoy y que desde la mañana, 9 de septiembre, comienzan a prepararse sin descanso. Algunas galletas tienen que hacerse incluso con ocho días de anticipación. Hoy en día la fiesta continuará como cada año.
Para María Cruz, hacer panes pequeños es mucho más complicado y trabajoso. Se trata de un arte constante que tiene que hacerse con mucho tiempo de anticipación. “Me siento muy orgullosa de estar trabajando aquí y que siempre estemos al pie vendiendo”. En un día de los panecitos normal, se hacen más de 5 mil panecitos. Así lo señala la señora Muñoz.
