
Durante los días 13 y 14 de febrero, la Justo Sierra, ubicada en la Zona Centro de la ciudad, se llena de gente y flores. Todos esperan comprar un arreglo, una flor o un ramo para sus parejas, después de que la pandemia, hace exactamente un año, privase de muchas libertades.
En el estacionamiento de la calle antes mencionada hay diferentes vendedores que muestran sus productos, desde los más económicos (como una rosa con su tarjeta, a 30 pesos) hasta arreglos más hermosos y elaborados, que cuestan mil 500 o bien, mil 200. El paquete de rosas suele costar, en promedio, 220 pesos, pero también está el paquete de girasoles a 200 pesos y el ramo de margaritas a 70 pesos.
Sin embargo, no todo son corazones, regalos y parejas acarameladas. La crisis económica, como resultado de los años de la pandemia, además de la constante (e imparable) inflación, afecta a comerciantes y a clientes por igual.
La calle Justo Sierra muestra toda clase de flores, todos los tonos, todas las formas.
José N., vendedor de flores, es muy categórico al afirmar: “Todo subió. En los últimos meses así ha sido. Pero es súper variable. Afortunadamente los clientes siempre buscan flores y quieren regalar algo. No se gana como otros años, pero personas interesadas siempre va a haber”.
Por su parte, Rogelio Acosta, joven de 22 años y estudiante de preparatoria, expresa que comprará un arreglo floral pequeño, “nada más para no pasar por alto este día”.
Sea como fuere, el amor está en el aire.