Este mes de febrero se cumplen 9 años que llegó a su fin la última huelga que afectó a unos 500 empleados de la mina El Cubo, la cual luego de una buena época de producción y exploración cerró sus puertas de manera definitiva el pasado mes diciembre.
En ese entonces, como ahora, cientos de familias de las poblaciones rurales cercanas como El Cedro, Calderones, Peregrina, Rosa de Castilla y el Monte de San Nicolás, se quedaron sin una fuente de ingreso, sólo que la huelga duró apenas unos 10 meses pues había iniciado en abril de 2010.
La huelga estalló debido a las precarias condiciones de seguridad en que laboraban unos 500 empleados sindicalizados, quienes acusaron a la empresa concesionaria, Gammon Gold, de obligarlos a trabajar en zonas de alto riesgo, donde los mineros sufrían constantes accidentes.
Además de los bajos salarios que percibían, acusaron a los directivos de la empresa de capital holandés de obligarlos a trabajar hasta 24 horas continuas y negarles el servicio de transporte.
Todos los obreros que formaron parte de la sección 142 del Sindicato de Trabajadores Minero, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, no aguantaron más y en una asamblea general extraordinaria formalizaron la huelga, a inicios del mes de abril de 2010.
Dicha sección era encabezada por el entonces secretario general, Teodoro Landín Jaramillo, quien logró que todos los mineros se unieran y lograran mediante el paro total de labores, la salida de la empresa europea.
Landín Jaramillo recordó cómo los directivos de empresa presionaban y hostigaban a los mineros, quienes eran amenazados de no recibir liquidación alguna, en caso de persistir en el paro.
Y al igual, que ocurre ahora, la huelga afectó la economía de todas estas poblaciones, donde las familias sufrieron diez meses de escasez y falta de artículos de primera necesidad en los negocios y tiendas de la zona.
“Es curioso, pero ha pasado casi una década de la huelga y los problemas vuelven porque la empresa decidió cerrar la mina y dejaron sin trabajo a unas mil personas”, dijo.
En una charla vía telefónica, pues se encuentra fuera de la ciudad, Landín Jaramillo recuerda las complicadas negociaciones con el entonces gerente general de Gammon Gold, Hans Kesther, a quien no le importaba violar las leyes laborales vigentes en México y Guanajuato.
“Se fueron los holandeses y llegaron los canadienses de Endeavour Silver, trabajaron bien como unos 8 ó 9 años, luego empezaron que la mina ya no generaba lo suficiente y en diciembre cerraron y se fueron”, afirmó.
Para el ex líder sindical es necesario que este centro de trabajo vuelva a funcionar, ya que se ubica en una zona de la ciudad donde la gente no tiene alternativas de empleos y pasa sus días entre falta de servicios públicos eficientes, además de pobreza y marginación.
