
Llamó a la sociedad a volver a la esencia espiritual, a vivir la comunión de la eucaristía que es Cristo, que sea expresión de hecho y obra en amor, caridad, paz, en la familia, en el trabajo, en la escuela, en donde hay pobreza, en donde la gente se divierte, donde hay enfermedad como en esta pandemia, de lo contrario la misa, la comunión es un ritual.
Recordó a los católicos que la celebración universal del Día de Corpus Christi, no es un símbolo, el cuerpo y sangre de Cristo está presente en el pan y el vino por obra del Espíritu Santo en la Consagración, es una promesa, una alianza de salvación cumplida.
Dejó en claro que la espiritualidad, la enseñanza evangélica de Cristo es esencial para la vida personal y para la sociedad, para que no se pierda en la soberbia, autosuficiencia, materialismo, sin acercarse a Dios, en el vacío espiritual.