No es necesario ver una película o una serie televisiva sobre viajes a través del tiempo para trasladarse a principios del siglo XX y recorrerlo. Basta con visitar la sala “Evolución”, en el museo de la ciudad de San Francisco del Rincón, en el Palacio de Presidencia, para conocer los principales artículos del pasado siglo.
Le exposición muestra artículos variados, que a los adultos de la tercera edad (y a uno que otro treintañero) le arrancará suspiros de nostalgia y a los adolescentes, así como a los más pequeños, exclamaciones de interés por los tiempos pasados. Hay radios de capilla de los años treinta, teléfonos de tiempos de Graham Bell, planchas que funcionaban con petróleo, llaves del tamaño de bolígrafos; cómodas, relojes y sillas de estilo decimonónicas, consolas de Nintendo de 8 bits, entre otras cosas.
Hay un total de 206 artículos, y abarcan desde 1912 hasta 1986. La exposición estará durante marzo, abril y mayo.
Con respecto a la exposición, José de Jesús Ángel García, director del Museo de la Ciudad, además de ser el coleccionista de los diferentes artículos históricos, apuntó que la presentación trata de mostrar cómo han evolucionado, a lo largo de los años, los objetos de uso cotidiano, pero no solamente las cosas electrónicas, sino el entorno, como los muebles o artículos como los candados.
LOS BULBOS
“Empezamos con los bulbos, que fueron la base fundamental de muchos aparatos electrónicos, además de la cuerda, y protectoras de cheque. Llegamos así hasta la década de los ochenta, con las consolas de nintendo y las primeras computadoras. También mostramos los teléfonos hasta llegar a los primeros teléfonos celulares, que eran unos verdaderos ladrillos”, apuntó el director.
Con el paso del tiempo, el director del museo ha comprado los artículos. La gran mayoría de ellos son de San Francisco del Rincón, otros los ha comprado por internet. Incluso ha habido personas que le regalan vitrinas y cómodas y él las restaura.
“Es importante que los jóvenes conozcan estos objetos, así se darán cuenta de la evolución que han sufrido, porque muchos niños ni siquiera conocen un disco de acetato o un teléfono de disco. Es muy importante preservar la memoria y la historia”, anheló el director.



