
Un video editado con varios fragmentos del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, circula en redes sociales donde señala textualmente lo siguiente: “Estamos expuestos todos, inclusive mi propia vida como presidente municipal y no estoy dispuesto a doblegarme. A mí me podrán chingar, pero se quedan con un tigre muy enfurecido que es el pueblo de Uruapan. ¡Aguas!”.
Y ese tigre muy enfurecido cómo lo dijo Calos Manzo, salió a las calles al día siguiente de la trágica muerte del munícipe, organizándose en un hecho histórico de la ciudad aguacatera nunca visto, para volver a salir de nuevo a las calles y demandar justicia y paz a las autoridades federales y del estado de Michoacán.
Las imágenes están ahí para la posteridad, así como también, los videos de los abucheos que fue objeto el impresentable gobernador del estado, Alfredo Ramírez Bedolla, al presentarse a la funeraria y dar sus condolencias a la esposa y familiares del alcalde asesinado. Tuvo que acelerar el paso y marcharse aceleradamente ante los gritos de “asesino, asesino, asesino”.
Seguramente jamás imagino Carlos Manzo, que el tigre muy enfurecido del pueblo de Uruapan trasladaría dicha furia y encono social a todo México. Y que, por fin, ese pueblo dormido y aletargado por años, salió a la calle y plazas más representativas del país, clamando justicia por su muerte, pero, sobre todo, justicia y paz por todas las familias mexicanas hartas de tanta violencia y corrupción por parte del gobierno federal y sus aliados.
Durante mucho tiempo en este espacio, pregunte una y otra vez, que más necesita ver y vivir la sociedad mexicana, para despertar de esa grotesca indiferencia ante la artera actitud del gobierno de la 4T, de su partido MORENA y de su clase política vetusta, corrupta y voraz que han hecho del gobierno y de sus instituciones un botín insaciable de vanidades y colusión.
El primer paso se ha dado. Independientemente quién o quienes organizaron la marcha de dicha convocatoria, la sociedad tomó las calles en paz y pudimos ver a mujeres, hombres, jóvenes y familias enteras de diferentes edades y condición social, clamando justicia y expresando su descontento contra Claudia Sheinbaum, AMLO, el gobierno federal, sus aliados políticos, el partido oficial MORENA y todos aquellos gobiernos estatales y municipales que forman parte del cártel de la 4T.
Lo que sigue, es continuar organizándose la sociedad civil en diferentes municipios y entidades del país, para seguir saliendo a las calles a expresar su descontento por la precariedad de vida que nos otorga la 4T y Morena. Sin miedo ni titubeos, los mexicanos tienen que tomar las calles y manifestarse por todo aquello que no les gusta, pero, sobre todo, tener claro que los mexicanos nos merecemos una mejor vida.
No podemos conformarnos con lo que hay, con lo que tenemos. Si la 4T y su partido Morena, son peores que los gobiernos pasados y sus partidos en el poder, los ciudadanos tienen el derecho de cambiar y corregir el rumbo. Más que un derecho, es una obligación social, humana y política. Para ello, hay que salir a votar en el 2027 y cambiar el rumbo del país. Si o sí, tenemos que dar la oportunidad a nuevos actores políticos, sobre todo si vienen de la sociedad civil.
Ya sabemos que los mismos de siempre, nos dirán lo que cada tres años nos dicen: bla,bla, bla, bla y más de lo mismo y promesas y promesas incumplidas y por supuesto, ofrecer dinero para comprar el voto, para que todo siga igual y sólo ellos, los políticos de siempre se beneficien del poder que les otorga el pueblo.
El futuro del país depende de la ciudadanía, no de los partidos ni mucho menos de los políticos. Ya es tiempo de cambiar y retomar un futuro digno para los mexicanos y las familias.