
De acuerdo con información de quien fuera el cronista vitalicio de la ciudad durante años, Carlos Arturo Navarro Valtierra, en su libro “Monografía del municipio de León” nos cuenta que el Templo Expiatorio “Se comenzó a construir el 8 de julio de 1921 a iniciativa del presbítero Bernardo Chávez, el proyecto de la obra se debe al Arq. Luis G. Olvera. De estilo neogótico con elementos modernos”.
Sobre el edificio como tal: “Cuenta con más de veinte altares, tiene además una moderna casa de ejercicios, siendo dignas de apreciar las catacumbas que se encuentran en su sótano y las capillas aledañas. El financiamiento de la obra se hizo a través de limosnas y donativos de los fieles”.
Hoy en día, los niños juegan en los alrededores del templo, en la zona conocida como la Plaza Expiatorio, pero es importante recordar que no siempre fue así. Durante años en el lugar había casas, y no fue sino hasta el 18 de septiembre de 2009 que se inauguró, de manera formal, la Plaza Pública Expiatorio.
Las catacumbas son otro de los elementos fundamentales del Expiatorio. Los turistas suelen tomarse fotografías, e incluso hay varios videos del recorrido en la plataforma de YouTube.
Como era de esperarse, un templo de esa envergadura sería protagonista (y escenario) de muchas leyendas urbanas. Una de las más populares y persistentes, que se mantuvo durante años, era la que decía que si se terminaba de construir el templo se acabaría el mundo. Por eso, durante muchos años una de sus torres estuvo inconclusa. En los últimos años se terminó de construir, y como resultó obvio, el mundo sigue como si nada.
Leyendas, historias y hechos concretos: todo eso y más es el Templo Expiatorio de León.