¿Puede un crimen inspirarse en una de las obras literarias más populares de Inglaterra?

Aunque no sea nada habitual, la respuesta es un rotundo “sí”. Eso ocurrió el 11 de septiembre de 1971, cuando ocurrió el robo al Lloyd’s Bank de Londres.

Anthony Gavin era un admirador de las historias del detective Sherlock Holmes, escritas por Sir Arthur Conan Doyle. Además, se ganaba la vida como fotógrafo, tenía 38 años y había destacado en algunas actividades delictivas. Uno de sus relatos favoritos era “La liga de los pelirrojos” que trata sobre cómo Holmes y Watson resuelven el robo a un prestigioso banco. Tomando la trama como base, reunió a un grupo de atracadores para “peinar” el Lloyd’s Bank, que se encuentra ubicado en la calle Baker, lugar donde según el universo de Doyle, se encuentra la casa del detective.

El plan de Gavin consistía en ingresar a la bóveda, donde no solo había muchísimo dinero sino además documentos y joyas de las personas más pudientes de Gran Bretaña. Fue ayudado por Thomas Stephens, Reginald Tucker y Benjamin Wolfe.

En aquel entonces, el Lloyd’s Bank se encontraba junto a una local de comida rápida especializado en pollo frito llamado “Chicken Inn” y una tienda de ropa de nombre “Le Sac”.

El plan era rentar el tercer negocio y abrir un agujero en la tierra para ingresar a la bóveda.

Durante días los ladrones hicieron un túnel de 12 metros, hasta llegar a su destino y sacar

todo lo que encontraron: diamantes, dinero, monedas de colección y documentos de los que no  tenían idea de su radical importancia… esto generaría una leyenda urbana que hasta el día de hoy ha dejado cabos sueltos.

Durante la planeación del robo, los perpetradores se comunicaban por walkie-talkies y eso sería su perdición, pues en una calle aledaña al banco se encontraba Robert Rowlands, un  operador de radio aficionado que tenía su equipo en casa y al encenderlo interceptó las  conversaciones de Gavin y su banda. De inmediato dio aviso a la policía, pero los rateros ya  estaban muy lejos.

Fiel a su afición, dejó un mensaje escrito en los muros de la bóveda: “Let Sherlock Holmes try to solve this!” (“¡Veamos como Sherlock Holmes resuelve esto!”), todo parecía de película o novela… pero los conflictos y la trama apenas empezaban.

UN INMENSO PROBLEMA

Días después, la policía encontró a los responsables rastreando el contrato de renta de “Le Sac” que uno de ellos firmó. Parecía una detención al uso…  pero entre las 268 cajas que robaron, había bienes más valiosos de todo el dinero del mundo, solo que Gavin y su banda lo ignoraban.

La pandilla fue detenida a finales de octubre, siendo condenados a 12 años de prisión. Aquí es donde empiezan las leyendas urbanas del caso: Rowlands declaró que tuvo que insistir para que la autoridad le hiciera caso, y además había varios prófugos, incluyendo una mujer. A la postre, el gobierno británico promulgó una ley mordaza a los medios de comunicación, conocida en Inglaterra como “DSMA-Notice”.

¿Por qué?

Supuestamente en las cajas de seguridad había libros de contabilidad con sobornos a miembros de la Policía, pornografía infantil de un miembro del Parlamento y fotos de la Princesa Margarita con su entonces novio, el mafioso John Bindon.

La supuesta “conspiración” de los documentos encontrados en la bóveda por Gavin no se han demostrado de manera formal. Para muchos es un hecho, para otros, una ficción como las aventuras de Sherlock Holmes quien solía decir que es un error teorizar sin poseer datos.

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