El lunes 15 los bancos cerraron, las empresas descansaron y las escuelas no tuvieron clases, en el resto de la población muchos trabajaron. Coincide que el día 20 es festivo y cayó en sábado, por tanto se tomó la decisión de este puente estratégico que ayudó a las personas que tenían deseos de comprar aprovechando las ofertas y plazos de meses sin intereses y lo pudieron hacer libremente. Pero hemos preguntado qué significa el 20 de noviembre, porqué se considera un día de fiesta nacional y temo que muchos jóvenes y también algunos mayores han olvidado el motivo, porque no decirlo, simplemente no trabajaron.

Debemos recordar que el 20 de noviembre es el inicio de la Revolución Mexicana, que comenzó con el Plan de San Luis, que Francisco I. Madero señaló como punto de partida para la nueva era en la vida de México con aquella frase que ni la recuerdan ni respetan su contenido en la actualidad, pues se arrastra con decisiones diferentes de nuestros políticos; la frase de “Sufragio efectivo y no reelección” iba dirigida al eterno presidente Porfirio Díaz, que durante más de 20 años impuso su estilo de gobernar, que si bien es cierto y debemos de aceptarlo, a lo largo de su mandato algo importante logró y dejó una huella de su ejercicio gubernamental y me refiero por ejemplo a la decisión de construir nuestro Palacio de Bellas Artes, símbolo nacional de la cultura, el arte y la música. También en la misma Ciudad de México el edificio de Correos, un edificio que representa una de las formas importantes de vivir a través de la comunicación vital en aquel entonces, el correo; ahora con las redes sociales ha venido a caer en desuso y su uso es más bien simbólico que efectivo.

La Revolución fue encabezada por Don Francisco I Madero y Pino Suárez; años después Francisco I Madero entró triunfante a la Ciudad de México, pues había logrado que el dictador Porfirio Díaz renunciara y se embarcara a Europa para terminar allá sus días. En nuestro país fue continuada la lucha surgiendo levantamientos en muchas partes en los siguientes años y en plena Revolución podrán ustedes recordar la actividad diversa, pero grandiosa e irrepetible de un Pancho Villa, Emiliano Zapata, del usurpador Victoriano Huerta que a base de la traición tomó la Presidencia de la República, sin embargo, la actuación de Venustiano Carranza y los héroes que dieron imagen a la nueva forma de vida de México, pudieron derrocar al dictador Huerta.

Es importante decir que en Querétaro, en 1917 se instituyó en forma solemne la constitución política de nuestro país, la cual actualmente es nuestro punto de partida, aunque ha sufrido una cantidad inagotable de reformas, algunas beneficiosas y la mayoría destructivas e injustas. Pero eso es historia posterior, pues desde entonces a la fecha cada gobierno en turno impone sus criterios acompañados de los congresos correspondientes para derogar y cambiar el sentido de la citada constitución.

Existe un monumento en la llamada Plaza de la República, de dimensiones colosales, que lo inició el Presidente Plutarco Elías Calles, y lo vino a concluir el Presidente Lázaro Cárdenas. Me refiero al magnifico y significativo Monumento a la Revolución, que en la Ciudad de México luce como un símbolo de un movimiento revolucionario que, si bien construyó la forma de vivir en México, fue una época sangrienta, llena de traiciones y de actos que debemos de recordar.

El Gobierno de la República actual celebró ayer un magnífico desfile en forma reducida, pero bastante lucidora, encabezado por el Presidente Andrés López Obrador.

Nos gustaría haber hecho una crónica más explícita de estos acontecimientos tan trascendentes en la vida de México, pero la limitación de espacio me lo impide. Solo me queda expresar con gran emoción y un grito solemne:
¡Viva la Revolución Mexicana!
¡Vivan los hombres que dieron su vida por la forma en que estamos viviendo en México!.

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