José no ha encontrado amigos. Vive en total abandono en la calle, sin embargo dos perritas que llegaron en el momento más crítico de su vida, son las que le dan un poco de felicidad. “No hay amigos, yo por eso quiero a mis perritas, ellas me protegen y yo las cuido a ellas”, refirió.
José dijo que es originario de Ciudad Juárez, Chihuahua, pero hace tres meses fue deportado de Estados Unidos.
Narró que fue deportado a la Ciudad de México, sin embargo pidió un aventón y por azares del destino llegó a León.
“No conocía León, yo pedí un aventón y me trajeron aquí”, manifestó.
El hombre se queda en una esquina de la calle Hermanos Aldama donde por la noche acondiciona una choza con hules que protege arriba de un árbol.
José comentó la crueldad con la que ha sido golpeado en tres ocasiones por algunos drogadictos y otros ladrones que le quitaron lo poco que traía.
“Me quitaron mi mochila donde traía mis papeles, ropa, eran malandros, de esos que andan viendo como bajarle a la gente sus cosas”, apuntó.
Comentó que los primeros días que se quedó a dormir en la calle se quitó sus zapatos, pero al día siguiente ya no estaban, fue a la basura por varios días y encontró unos pero no eran de su punto.
“Me los pongo, pero me quedan apretados, por eso los piso por la parte de atrás, yo quisiera que alguien me regale unos zapatos, nos que ya no quiera”, indicó.
SUS PERRITAS LO MÁS PRECIADO
José no deja de abrazar a sus más fieles compañeras, “Pirata y Deisy”, quienes viven con él desde hace un mes.
“Las quiero mucho, son todo para mí, es lo único que tengo, ellas me quieren y yo a ellas mucho. Un día llegaron, les di un taco y desde entonces no me dejan, aquí se quedan a dormir conmigo, me siguen a donde voy”, manifestó.
Pirata es una cruza de bull terrier, parece que ha entendido que su labor es proteger a su dueño, porque ha vivido en carne propia la violencia de la que ha sido objeto.
Antes de la entrevista José permanecía dormido con sus dos perras al lado, Deisy descasaba arriba de su estómago y Pirata haciendo guardia.
Los dos animales tienen algunas croquetas tiradas en el piso, ya que el hombre dice que prefiere que coman ellas antes que él.
Comentó que todos los días existe un reto para él, conseguir algo de comida, pero hay ocasiones donde no se puede y duerme con la panza vacía.
DEPORTADO
Dijo que en Estados Unidos hacía de todo fontanero, albañil, aunque en algún tiempo se dedicó a cruzar a migrantes a la Unión Americana.
José tiene 12 años sin ver su familia, y dice que quiere verlos pronto, sin embargo perdió todo contacto con ellos, y no cuenta con algún número telefónico donde localizarlos.
“Quiero verlos, son mi familia, pero no sé sus números, si me gustaría verlos y regresar a Ciudad Juárez”, indicó.
Comentó que no sabe en qué momento terminó en situación de calle, sólo que la vida y su adicción al alcohol lo llevó al abandono.



