
El Mundial está a unos días de empezar, y mientras eso ocurre, vale la pena recordar cómo se celebró en años anteriores. A partir de hoy hasta la inauguración del jueves, mostraremos tanto las portadas de este medio como los principales hechos históricos que ocurrieron a la par de cada Copa del Mundo.
Algunos polémicos, otros tensos, otros alegres… pero todos, sin duda, memorables.
Esta vez, comenzaremos con los años setenta: una década de cambios, de grandes movimientos sociales y contraculturales… pero también de infames dictaduras, de guerras y de escándalos políticos. En medio de esa tensión, pero también de esa pasión, se desarrollaron tres mundiales: México 1970, Alemania 1974 y Argentina 1978.
La década de los años setenta fue la de la música disco. Los pantalones acampanados, los peinados afro y la bola de espejos colgando desde lo alto de la pista se convirtieron en íconos de la época, así como el soundtrack de aquellos años: ‘Stayin alive’ de los Bee Gees, ‘I Will Survive’ de Gloria Gaynor, ‘Funkytown’ de Lipps, ‘Dancing Queen’ ABBA.
Los años setenta coinciden con la primera vez que México fue sede de un mundial. La mascota fue ‘Juanito 70’, un encantados niño con uniforme y sombrero. Aquel sería el primer mundial en technicolor, por lo que muchos esperaban con emoción comprar un televisor. También, se marcaría un momento histórico, pues por vez primera se usarían las tarjetas amarillas y rojas como amonestaciones.
Pero no todo era alegría y felicidad. En México, el espectro de lo ocurrido en 1968 aún se percibía, y en el resto del mundo, los sangrientos hechos de la Guerra de Vietnam se extendían con el mismo ardor que el napalm. Apenas un año antes había ocurrido un hito de la cultura pop: Woodstock.
El partido inicial fue entre México y la ahora extinta Unión Soviética. Los diarios como El Heraldo señalan que las calles de León quedaron desiertas. Un vecino puso sus televisiones para que todo mundo pudiera ver el juego.
“Por un momento la bulliciosa ciudad de León pareció una ciudad muerta… sólo unas cuantas personas transitaban ayer al mediodía por las desoladas calles de la población. La causa estaba justificada: en la capital de la República estaba celebrándose el juego México contra Rusia y casi nadie quería perder detalles a través de los aparatos de televisión y los radios portátiles”.