En tiempos de San Valentín es muy común comprar regalos como ramos de flores, chocolates o muñecos de peluche, creados en fábricas y al por mayor. Sin embargo, nunca faltan los artículos hechos a mano y totalmente personalizados, como los que hace Karla Valadez.
Karla trabaja, desde hace cinco años, en los puestos ubicados en la calle Josefa Ortiz, rodeada de diamantina, almohadas y globos, que decora de manera personalizada para sus clientes enamorados que esperan ofrecerle un regalo a su pareja.
“Globos, diamantina, papel picado es mi material de trabajo. Las almohadas las decoro con pintura para telas. Es una costumbre de nacimiento, así aprendí, porque toda mi familia se dedica a hacer arreglos”, dice, mientras trabaja de manera constante el 14 de febrero y dibuja con diamantina corazones.




