La devoradora de hombres
Abril del 2002. Palacio de Bellas Artes, Ciudad de México
-No puede haber mejor lugar que un escenario para decirte adiós- dijo Ignacio López Tarso – ‘María, aquí estamos contigo, tus admiradores, tus amigos, tu pueblo. Te recordamos como has sido: Fuerte, vital, hermosa- estallaron los aplausos, muchos aun no podían creer que María Félix estuviese muerta.
El féretro se colocó en el centro del escenario, rodeado de flores y con imágenes que recuerdan a ‘La Doña’. Y cuando todos intentan entender que no volverán a verle, repentinamente su imagen se hizo presente en una pantalla al fondo del escenario y suena su voz -Nunca crean en palabras de mujer, la mujer hace lo que el hombre deshace y las palabras no componen lo que el hombre descompone, pero todas las palabras se olvidan cuando se funden en una sola… Amor- la gente aplaude como si fuera la primera vez que le ven actuar.
Todos recuerdan ‘El Peñón de las Animas’, película con la que comenzó su carrera y nació la leyenda, la de la mujer fuerte y fue con ‘Doña Bárbara’ que consiguió el apodo con el que todo México la recordaba, ‘La Doña’, aunque también le recordasen como ‘La devoradora de Hombres’.
De la noche a la mañana, María Félix enamoró a México y para sorpresa de muchos, también cautivó al mismísimo Agustín Lara, sin proponérselo hizo caer a sus pies al ‘Flaco de Oro’ y tan grande era el deseo de Lara que como regalo de boda, compuso a su esposa ‘María Bonita’; el destino caprichoso quiso que el Príncipe Azul fuese también el Villano, poseído por los celos, Lara disparó contra su esposa, la belleza de María Félix eludió el mortal disparo y así, como si de nada se tratará, abandonó su casa, se digirió al set donde se rodaba ‘Rio Escondido’ y una vez acabado el trabajo, terminó su relación con Agustín Lara.
Cansada del amor, decidió aceptar trabajo en el extranjero, aunque se había dado el lujo de despreciar papeles en Hollywood. Antes de partir, Diego Rivera le pintó un cuadro, pues era un enamorado que jamás fue correspondió.
En el extranjero triunfó, la adoran, su figura resalta en reuniones donde se encuentran celebridades como Pedro Armendáris, John Wayne, Henry Fonda o John Ford y, aun así, ella es el centro de atención.
A su regresó a México, cuando parecía que ya nada quedaba por hacer, apareció un hombre y esta vez, es ella quien se enamora perdidamente. Jorge Negrete logró conquistar a María Félix, en 1952 celebraron la boda del siglo, transmitida por radio para que todo México compartiera la felicidad de sus estrellas.
Pero la felicidad parece lejana, mientras ella se encontraba en París, filmando ‘La Bella Otero’, recibió la noticia: Negrete agonizaba en Los Ángeles. Ella consiguió llegar a tiempo para despedirse y un día después de regresar al lado de su amado, Jorge Negrete abandonó este mundo.
En ese momento, ‘La Doña’ se dedicó enteramente a su carrera, conquista a más admiradores y cautiva las miradas de actores, directores, intelectuales e incluso el rey Faruk de Egipto le propone matrimonio y ella le desprecia, sumando unos más a su lista de enamorados.
No fue hasta 1956 que vuelve a enamorarse, esta vez de Alexander Berger, un multimillonario del cual queda completamente enamorada, con él se siente plenamente feliz.
En 1970 filmó su última película, ‘La Generala’, y desde entonces se dedicó a una sola cosa, quizá a lo único por lo que vale la pena vivir, a disfrutarla. Criaba caballos, asistía a galas y homenajes, sin esconderse del mundo ni abandonar su propia leyenda, ni su belleza.
Aquel dos de abril del 2002, cumpliría 88 años, después de tantos giros inesperados la vida le entregó un último regalo. María Félix tuvo oportunidad de partir mientras estaba dormida.
Ahora, en el Palacio Bellas Artes, le dan un último adiós, los artistas cantan en su honor, Manuel Mijares canta María Bonita, Guadalupe Pineda interpretó Solamente Una Vez y el mariachi Gama Mil le dedica Me Canse de Rogarle, una canción que también fue escrita para ella y mientras las melodías suenan, mientras las lagrimas se desatan en los rostros de propios y extraños, un cuadro cuelga sobre el féretro. Desde el cuadro, María Félix observa al mundo y el eco de su voz resuena en los oídos de todo México.
-“Me parece un poco difícil hablar de mí; el hablar de mí es muy severo porque soy mucho mejor de lo que parezco”-
María Félix.
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