La tragedia en la que dos fotógrafos perdieron la vida el pasado fin de semana mientras cubrían el festival musical AXE Ceremonia en la Ciudad de México, ha desatado un amplio debate sobre las precarias condiciones laborales que enfrentaban, ya que ambos trabajaban como FreeLancer. Esta figura laboral, común en el medio creativo, los colocaba en una situación de informalidad, sin prestaciones ni acceso a seguridad social.
El caso ha puesto sobre la mesa una problemática nacional que también golpea con fuerza a Guanajuato: la informalidad laboral. De acuerdo con datos del último trimestre de 2024, el 54.5% de la población mexicana se encuentra en la informalidad, y en Guanajuato el porcentaje es aún mayor, con un 55%, según la organización México, ¿cómo vamos?
Esta institución define la informalidad como el conjunto de personas ocupadas que son laboralmente vulnerables porque su vínculo de trabajo no está reconocido por su fuente de empleo. Esto significa, entre otras cosas, carecer de derechos básicos como el acceso a servicios de salud, lo cual agrava su situación ante cualquier eventualidad.
Además de la falta de seguridad social, el empleo informal suele estar asociado a una menor percepción de ingresos, lo que incrementa la posibilidad de que los trabajadores caigan en una situación de pobreza laboral.
Los dos fotógrafos fallecidos en el AXE Ceremonia enfrentaban justamente estas condiciones: se presume que no contaban con ningún tipo de seguro o respaldo institucional al momento del accidente. Su muerte ha visibilizado cómo la informalidad no solo afecta la calidad de vida, sino que puede tener consecuencias fatales.
México, ¿cómo vamos? establece como meta reducir la informalidad a un 25%. Sin embargo, esta meta parece lejana. En Guanajuato, por ejemplo, el punto más alto de informalidad se registró en el primer trimestre de 2023, con un preocupante 56.4%, es decir, casi seis de cada diez trabajadores en el estado carecían de prestaciones laborales en ese momento.
Combatir la informalidad sigue siendo uno de los grandes pendientes del país. Garantizar condiciones de trabajo dignas, seguras y formales para todos los sectores laborales, incluidos los creativos, no solo es un derecho, sino una urgencia social.
