
Desde el pasado 17 de marzo que autoridades estatales de Salud determinaron el inicio de la contingencia sanitaria por la llegada a esta ciudad de la pandemia de Covid-19, las más grandes e importantes tradiciones y las de tipo religioso se han suspendido.
Todo inició con la decisión de las autoridades que fue respaldada por los jerarcas de la religión católica al acordar el cierre de templos e iglesias, a lo que siguió la suspensión de misas, rosarios y demás actos litúrgicos.
También se suspendieron y se pidió a los feligreses reprogramar ceremonias como bodas, XV años, primeras comuniones, bautismos, confirmaciones, entre otros.
Luego para el mes de abril con la llegada de la Semana Santa y ante la orden de evitar la aglomeración de personas, como una forma de evitar los contagios por la pandemia del Covid-19, se cancelaron las festividades religiosas más importantes para la comunidad católica.
De esta forma, se cancelaron ceremonias como el arresto de Jesucristo, mejor conocida como el “Aprehendimiento”, la visita a las Siete Casas, el Vía Crucis, la Pasión de Cristo, la Procesión del Silencio, el Santo Sepulcro, el Sábado de Gloria y el domingo de Resurrección.
“Este ha sido un año marcado por la pandemia del coronavirus, donde hemos decidido colaborar con las autoridades para lograr que sus efectos no sean devastadores”, dijo el rector de la Basílica de Guanajuato, Rubén de la Cruz Martínez.
Igual ocurrió con el tradicional Viernes de Dolores y el Día de las Flores, que se celebran en el centro de la ciudad y donde participan miles de habitantes de la ciudad y turistas.
La situación también ha afectado las tradiciones y celebraciones populares en la ciudad como fue el caso de la ceremonia para recordar a los Mártires del 22 de abril y su lucha por los mineros de esta ciudad, una gesta en donde se recuerda a los trabajadores de la mina del Cubo, que en 1937 fueron asesinados por exigir mejores condiciones de trabajo.
Luego vinieron fechas como el 1º. de mayo, cuando celebra el día del Trabajo, el 3 de mayo Día del albañil y el 10 de mayo, cuando se celebra a las madres en todo el país, las cuales no se celebraron.
Sin embargo, fue con la decisión de autoridades municipales de cancelar las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla, que se celebran en la segunda quincena del mes de junio, que se puso pausa a una tradición centenaria y que reúne en torno suyo a miles de habitantes de la ciudad.
Al cancelarse este festejo en honor del Santo Patrono de esta ciudad, San Juan también se canceló la elección de la Reina de la ciudad y al menos 10 días de fiesta y bailes populares en la zona de la Presa de la Olla, sede de estas festividades.
También se cancelaron las tradicionales peregrinaciones del mes de mayo, en honor de la Virgen María y donde a lo largo de todo el mes, por las tardes, todos los gremios de la ciudad peregrinan a la Basílica de Guanajuato para mostrar su agradecimiento a la virgen.
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