
Aun así, la industria del juguete artesanal mexicano se niega a morir y se prepara de igual manera para surtir en estas fechas a los negocios, generalmente establecidos en mercados populares o en sus inmediaciones, con la finalidad de complacer a bolsillos un poco menos “robustos” con opciones que igualmente pueden arrancar sonrisas a los pequeñines. Si lo que verdaderamente importa es el juego, no el juguete, como dirían los clásicos.