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Tradición de generaciones, las palmas de Domingo de Ramos

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Tras el paso de tres décadas, Sanjuana Navarro ha adquirido habilidad para trabajar la palma; año con año se prepara y vende ramos en el domingo inicio de la Semana Santa.

Desde temprana hora tomó un lugar en la banqueta lateral de la Parroquia Cristo Jesús Señor del Perdón. Ocupó su espacio de tradición y, ayudada por su voz, comenzó a llamar a la clientela: “¿Ocupa una palmita? ¿Cuál va a llevar?”. Mientras daba un sorbo a su refresco de toronja.

Comerciante desde su infancia, Sanjuana aprendió a tejer para el Domingo de Ramos. Los fieles católicos ingresan con ellos al templo en recuerdo de la entrada triunfal que hizo Jesús en Jerusalén al ser recibido por sus discípulos, así como por los pobladores con palmas y ramos de olivo.

FAMILIA

“Siempre me pongo aquí porque vende mi mamá, pero ella pone su puesto allá en la parroquia. Y mis hermanas también venden por aquí, pero ellas andan buscando misas”, cuenta. Adquiere la planta en el municipio de San Francisco del Rincón.

Comienza labores desde el mes de noviembre, pues muchas piezas son “laboriosas para tejer…hay palmas que trabajamos con calma”. No deja de usar los colores de tradición, el morado, blanco y rosa intenso; aunque reconoce que debe emplear su imaginación para dar gusto al cliente.

“La forma, pues se va dando”. Su preferida se asemeja a la figura de un corazón: “Mi mamá empezó a venderla, decíamos que era la original para las puertas de los niños recién nacidos.

TRADICIÓN

Muchas personas acostumbran colocarlas detrás de sus puertas como amuleto, con fines curativos o para alejar los malos espíritus, pero su significado va más allá: tener presente a Jesús y darle la bienvenida en nuestro hogar.

Sanjuana recibe el apoyo de su hija y de su hermana. Confecciona cerca de 500 piezas al año. “Me encantar hacer esto…por este día además se gana uno un dinerito honradamente, trabajando y hay que trabajar para sacar algo, y le damos la satisfacción también a la gente de que uno las hace y ya da más barato”.

Las personas aún las adquieren. “Ya son tradiciones que se quedan”.

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