
Con el primero de la tarde, Mar de Nubes de 506 kilogramos de la Ganadería Fernando de la Mora, el queretano Octavio García El Payo se mostró voluntarioso, pero el astado no respondió al llamado y se fue en blanco el matador al pinchar.
Con el segundo de la tarde, de nombre Bocanegra de 550 kilogramos, el salmantino Diego Silveti logró cuajar una buena faena voluntariosa que a la postre le dio su primer apéndice.
El tercero de la tarde, Venadito de 530 kilogramos, fue para el hidrocálido Leo Valadéz, quien no pudo hacer nada ante el toro más caído de la corrida, pinchó en dos ocasiones y lo descabello.
Con el cuarto de la tarde, Luna Grande de 495 kilogramos, Octavio García nuevamente se mostró Voluntarioso, pero buscó matar desesperadamente y, a pesar de clavar estocada completa, el toro no desplomo y tuvo que descabellar.
El quinto, de nombre Luz del Cielo de 486 kilogramos, fue para Diego Silveti, quien aprovecho un buen toro al cual llevo con tiempo y clavó una estocada completa, valiéndole las dos apéndices, mientras el público de pie lo ovacionó a grito de torero, torero.
El último del festejo, Piropo de 560 kilogramos, fue para los aficionados el mejor de la noche. El consentido de la afición leonesa Leo Valadez, logró ofrecer una gran faena con el capote toreándolo de rodillas, complace al público colocando banderillas y con muleta cuajo unas 10 tandas llenas de arte y toreo en redondo para el deleite de los aficionados.
Barbón, al momento de matar, volvió a fallar en la plaza la luz, y tuvo que descabellar, dejando escapar las dos orejas.