
Para las personas que no agendaron una cita en el IMSS, acudir para atención médica se vuelve un verdadero calvario.
Día a día hay historias de personas como Juan Carlos que se levantan desde las 5 de la mañana, llegan a las 6 o antes a la Unidad de Medicina Familiar T-47 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y esperan más de 4 horas por atención médica.
Por ejemplo, él recibió atención hasta la 11 de la mañana aproximadamente y para empeorar su larga espera, al llegar a la farmacia le dijeron que no tienen el antibiótico que le recetaron y que marque el viernes “a ver si llega”. El antibiótico es clindamicina.
Este no es el único caso de desabasto de medicamento, pues a un niño de 6 años tuvieron que recetarle fracciones de pastillas de adulto debido a que no había medicamento infantil. Fueron eritromicinas de acuerdo con lo que declaró su madre, María.
Así pues, ella misma no se explica cómo la mandaron hacerse una radiografía y la cita se la dieron hasta el próximo mes de Julio, cuando el malestar ya lo trae desde meses atrás.
El comentario de muchas personas al enterarse que no podrán ser atendidas en su consultorio es que ya ni la desmañanada valió la pena.
Esto debido a que para muchos la ‘unifila’ es demasiado trámite y además el personal encargado de organizar a los pacientes no lleva un orden, pues las personas que llegaron más temprano a veces se van más tarde debido a este mal acomodo.
Por otro lado, el espacio de espera para poder ingresar a unifila es escaso, pues mujeres embarazadas, con bebés en brazos, adultos mayores y hasta personas con muletas deben permanecer en pie mientras se desocupa un lugar.

El servicio médico no es el único que falla, sino que también en el área de prestaciones de informes de la UMAE T 47 permanece parcialmente cerrada y con un letrero que dice: ‘No hay informes’.
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