
El edificio donde se encuentra el Archivo Histórico Municipal, ubicado en Justo Sierra # 216, es conocido en todo León por ser donde se concentra toda la documentación histórica y trascendente de la ciudad. Lo que conviene recordar es que a lo largo de su existencia ha tenido los más variopintos objetivos, que van desde monasterio hasta prisión.
En el número 32 de la publicación “Crónica leonesa” correspondiente al año 2018, se detalla su historia.
Todo comienza en el siglo XVIII, cuando antes de la actual edificación había una fábrica de adobes, elemento indispensable para que aumentase la infraestructura de la ciudad. El padre Velarde decidió hacer una construcción en la zona, celebrando varios actos de compraventa.
Posteriormente, el inmueble que hoy en día está en la calle Justo Sierra se convirtió en la casa del Bachiller Velarde. De acuerdo con la investigación de Carlos Arturo Navarro, el edificio se conserva casi íntegro, pese a que ha sufrido los embates del tiempo con el paso de los siglos. Es importante señalar que el edificio permitió disfrutar al padre José María Velarde la casa hasta 1819.
Para 1851, el edificio se convirtió en el hospicio de pobres, por el entonces gobernador de Guanajuato, Octaviano Muñoz, quien le asignó la entonces importante cantidad de 200 pesos mensuales de las rentas del estado. Fue la junta directiva quien se quedó a cargo de la institución.
El hospicio de pobres funcionó hasta el año 1864. Un año después, funcionó como Casa Cuna en la Casas del Diezmo. Fue también hospital atendido por las Hermanitas de la Caridad. En septiembre de 1908 fue utilizado el edificio como cárcel de mujeres.
Hoy en día está el Archivo Histórico, y por su restauración lograda, en 1999 se le otorgó el reconocimiento de Inmueble mejor conservado, dado por Guanajuato capital.
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