Al menos el 30 % de los 5 mil tianguistas de Línea de Fuego, son de tercera generación que aprendieron el oficio del comercio popular desde niños con sus abuelos y sus padres, ante la falta de oportunidades de trabajo en empresas privadas.

En la asociación de comerciantes Línea de Fuego hay múltiples ejemplos, como las familias Sandoval, Téllez, Martínez, Mendoza, Juárez, muchas más que día a día salen a vender desde temprano sus mercancías, llueva, truene, relampaguee y con todo y pandemia con las medidas sanitarias de protección.

Carlos Téllez Santibáñez, nuevo secretario general de la asociación Línea de Fuego, expuso que su familia es una de las que van en la tercera generación de dedicarse al comercio popular, el tianguismo en León, un oficio digno que representa oportunidades de autoempleo para miles de personas.

Recuerda que su papá Jesús Téllez Cabrera, quien falleció recientemente, le platicaba que su papá Eusebio Téllez Pérez comenzó a vender calzado en la calle Pirulito en la zona centro de León, después fruta y luego tacos en distintos tianguis de la Línea de Fuego.

Don Eusebio Téllez llevaba desde niños a sus hijos Jesús, Juan, Martín a que lo acompañaran y lo ayudaran a cuidar el puesto de calzado, fruta, donde aprendieron a ser comerciantes en los tianguis, después ya de jóvenes se independizaron y crearon su propio puesto de ropa, calzado, tacos.

Carlos comenta que su papá Jesús seguido le platicaba como se inició solo en un puesto de ropa en la calle Bolivia donde vendía calcetines, calzoncillos, camisetas, a la edad de 16 años, para sostener sus estudios y ayudar a su papá y mamá en los gastos de la familia.

Por su conocimiento, estudios y experiencia, lo eligieron en la directiva de la Línea de Fuego, en la secretaría de estadística y prensa, luego se fue a estudiar a Monterrey, pero iba y venía los domingos a trabajar en su puesto de ropa.

Después, cuando se casó Chuy Téllez con Antonia Santibáñez Gonzáles, ella también le entró al tianguismo, cuando tuvieron sus hijos, Alberto de Jesús, Carlos y Marco Antonio, también los llevaron al tianguis desde niños donde conocieron y aprendieron el oficio de comerciantes.

Carlos Téllez señala que desde los seis años comenzó con un puesto de dulces en los tianguis, al mismo tiempo que estudiaba la primaria, luego a los 15 años puso un puesto de juguetes, de ropa, a los 22 años cuando se casó cambio de giro junto con su esposa a la venta de ropa para mujer, luego ropa de niña y también cosméticos.

“Aprendí de mi padre a llevar buenas relaciones con los tianguistas, atenderlos en sus necesidades, a buscar apoyos en créditos, becas, capacitación de parte de las autoridades, a colaborar con las autoridades en sus programas en beneficio de la sociedad”, indicó.

Agregó que “el legado de mi padre a los tianguistas es muy amplio, su enseñanza y capacitación, para llevar buenas relaciones con los vecinos donde se ubican los tianguis, a mantener las calles limpias, a que los vecinos desempleados también tengan la oportunidad de ser tianguistas”.

Destacó que los tianguistas de los 52 tianguis “estamos más unidos ante el sensible fallecimiento de mi padre y continuamos con buenas relaciones con las demás organizaciones de León, a nivel Guanajuato y de otros estados que nos manifestado su solidaridad”.

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