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Testigo centenario

Oriundo del estado de Jalisco, aun con sus raíces, es el “jalisquillo” más leonés.

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“¡La vida es una chulada!, y si me tocara regresar el tiempo viviría igual como lo he hecho. Ahora que cumpliré cien años, creo que aun puedo hacer muchas cosas nuevas, comenzar otra vez”, esto es lo que señaló don Juan José López Maeda, quien en unos días cumplirá 100 años.

Oriundo del estado de Jalisco, aun con sus raíces, es el “jalisquillo” más leonés.

Sus ojos claros, sus facciones tiernas, características de aquellas personas que han vivido correctamente, y con placer hacia la vida. Con una elocuencia que envidiaría cualquiera.

Narró con nostalgia que desde los 6 años salió de su pueblo (Navidad) en Jalisco, ya que su madre Ladislao Maeda, fue amenazada por su padre de que se desharía de ella, porque ya andaba con otra mujer.

“Mi mamá, cuatro hermanas y tres hermanos todos pequeños, anduvimos de aquí para allá, llegábamos a cada uno de los pueblos buscando oportunidades para poder sobrevivir”, indicó.

La señora Ladislao hacía de todo para sacar a delante a sus pequeños hijos, desde preparar comida para venderla a trabajadores de la minería; hasta vender gorditas con atole, su hijos fueron creciendo mientras las hermanas más grandes se ofrecían como sirvientas en alguna casa; don Juan José pedía limosna, luego comenzó a ser mozo.

“Yo hacía mandados en una cantina, luego en una peluquería, barriendo los cabellos, los cacharros. Pasaron los años y tuve la oportunidad de ser cobrador en un camión de pasajeros, luego fui mozo en un hotel, para ese entonces ya vivíamos en la Ciudad de México”, apuntó.

Siendo un adolescente a Juan José le tocó hacer de todo en un hospital donde ayudaba en lo que podía.

“Recuerdo que me tocó cargar en dos ocasiones a difuntos, había que llevarlos por un pasillo largo, y me parecía muy pesado, era apenas un chiquillo”, refirió.

El desenvolvimiento que mostró Juan José desde que era un niño le abrió las puertas en sitios inimaginables, y le permitió encontrar el oficio que más le ha gustado en la vida “el comercio”.

“Me dijeron que era buen negocio vender huevos y comencé a venderlos por la calles, me iba muy bien”, en ese tiempo Juan José ya era un joven y habían regresado a Jalisco, su estado natal.

RULETERO
Vivía en Guadalajara y trabajó un tiempo en el servicio de taxi, fue en esta época de su vida, que conoció a la que sería su compañera de toda la vida, la señora María Elena Castañeda.
“En este tiempo conocí también a un amigo que me comentó que era buen negocio vender cerco para calzado en León, así que me dediqué a vender esta mercancía, iba y venía a León, me gustó mucho el municipio”, comentó.

Juan José fue testigo del crecimiento de León, cuando se abrió paso a la industria del calzado y la curtiduría, actividad que a la fecha es el motor de la economía en la ciudad.

“Había una piquita en cada casa, así comenzaron a realizar zapatos los leoneses, yo pienso que los leoneses son gente muy trabajadora, emprendedora, por eso ha crecido tanto, creo que es una de las ciudades más importantes de país”, manifestó.

Don Juan hizo negocios desde Guadalajara con las fábricas más importantes de la localidad, como lo son Emyco, Destroyer, Blasito, Cóndor y la Jacaranda; algunas que en la actualidad siguen siendo líderes en la industria zapatera.

“A mí, Guanajuato me recibió con las puertas abiertas, me hizo lo que soy, me dio muchas alegrías”, comentó.

Fue en León la ciudad donde logró establecerse, formar una familia, y vivir cómodamente.

CONSEJOS

Juan José comentó que de vez en cuando es bueno que los padres les den una “nalgadita” a sus hijos, sólo para enderezarlos del camino.

A los jóvenes les aconseja ser honestos, trabajadores, evitar ser “viciosos” y “sinvergüenzas”, ya que los problemas en la ciudad y en el país derivan de esto.

Don Juan José narró una situación de cuando era niño, que a la fecha recuerda, cuando su madre puso mano dura cuando tuvo un mal actuar, algo que le ha enseñado en la vida lo que significa ser honesto.

VIDA DE TRABAJO

Aún con su edad, don Juan José es productivo, continúa trabajando, sigue atendiendo a algunos clientes de antaño; sigue echándose sus “palomazos” ya que su gran inspiración (esposa) continua a su lado.

“Nunca pensé llegar a los 100 años, cumpliré 60 años de casado, y quiero seguir viviendo, hacer nuevas cosas”, comentó animado.

Este 20 de junio Juan José cumplirá un siglo de vida, y sigue alegre como siempre, optimista, y con deseos de vivir.

Con su esposa María Elena procreó 4 hijas; tiene cinco nietos, y una infinidad de parientes, familiares, quienes lo acompañaran a festejar su cumpleaños.

Este domingo convivirá con sus hijas, nietos y su amada esposa.

DESEO

Juan José ha encomendado su último deseo a sus hijas, esparcir sus cenizas justo en el límite de Jalisco y Guanajuato, el primero por ser su tierra natal, y esta última, el estado que le dio todo en la vida.

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