Hace cuatro semanas se encontró, en tres diferentes bolsas, un cadáver en el barrio en cuestión, justo en las calles Españita y Toro, muy cerca de las oficinas del Poder Judicial. Todas las partes pertenecían a la misma persona que dejaron cerca de una imagen de la Virgen de Guadalupe y no muy lejos del bulevar López Mateos.
El segundo y más reciente caso ocurrió el sábado, cuando unos vecinos encontraron un cuerpo embolsado en la calle Fray Daniel Mireles. Las autoridades llegaron al lugar de los hechos y acordonaron el área, y hasta el momento se desconoce la identidad del cuerpo.
Por si eso fuera poco, el 2 de enero hubo un ataque a balazos en la calle La Luz, una de las más concurridas del barrio, que tuvo como saldo la muerte de dos personas.
PERCEPCIÓN
Para los vecinos, la situación es extremadamente preocupante. Muchos de ellos recuerdan el Barrio del Coecillo como una zona con sus respectivos altibajos (como toda colonia del país) pero generalmente tranquila. Últimamente la situación es excesiva.
Alejandra, comerciante del barrio en cuestión, explica:
“Es muy feo llegar a tu casa y que a unas cuadras estén los policías levantando una franja amarilla de la escena del crimen. Luego luego te quita la tranquilidad y la paz. Esta clase de cosas, definitivamente, no ocurrían hace algunos años”, señala.
Por su parte, Arturo, comerciante de fruta que se desplaza con un carrito a lo largo y ancho de las calles “coecillenses” ha vivido allí 40 años, y actualmente sabe que la situación está más grave en la ciudad.
“¡Esto no tiene para cuando!” exclama, al momento que sigue haciendo su trabajo, como tantas personas de la zona.
