
Este 2020, todos los eventos de teatro han sido con un aforo sumamente reducido o bien, con transmisión virtual. Festivales de arte de León se “convirtieron” en digitales, y aunque no es lo mismo que asistir al teatro en persona, sí ha modificado la manera en que los actores y directores ven su trabajo.
Celia reconoce que en estos 30 años no ha presenciado algo similar. Es la primera vez que enfrenta eso, ella y toda la gente de los escenarios.
“De por sí no es fácil estar en el teatro. No es que se tengan temporadas permanentes. Este año lo que nos pegó es que participamos en muchas escuelas, lo que no fue posible, y además, nuestra participación en la FENAL de León tuvo que ser virtual. Esto implica un reto, porque no hacemos ni video, ni teatro”.
Por eso, Celia advierte que es necesario “ponerse las pilas” pues los productos audiovisuales que se generen deben tener cierto impacto. Además, la gente está ávida de ver espectáculos de manera presencial, y lo que los actores, directores, productores y promotores culturales deben de pensar es que lo que hacen se tiene que adaptar no solo para la pantalla, sino para cualquier dispositivo… a veces una obra de teatro pierde su esencia al adaptarse a plataformas como, por ejemplo, Zoom.
No es lo mismo sentir las reacciones del público en vivo que hacerlo “para el foquito verde” como dice Julio Castillo, también miembro del grupo de Celia. Muchos espacios independientes tuvieron que cerrar.
“Lograr estrenar este año es todo un logro”, apunta Celia, pues el pasado 12 de diciembre presentaron en un albergue a ocho personas. Lo que en cualquier situación sería muy poquito público, en tiempos del covid es todo un gozo y un honor, como lo define ella.
Actualmente, todos los teatros y gente de teatro se adaptan a las condiciones de la tragedia digna de Shakespeare que fue el 2020.