Los llamados “taxis piratas” provocan serios problemas a los taxistas oficiales, así como a sus familias. Disminuye de forma considerable no sólo su poder adquisitivo, sino sus recursos. Se ven afectadas más de 30 mil familias de choferes guanajuatenses.
Juan Tena, trabajador del volante desde hace 20 años, cuenta su situación en entrevista para El Heraldo.
“Manejando un taxi tengo 13 años, pero al frente del volante tengo 20 en total, pues trabajaba en los transportes. Es toda una vida en el asiento y el volante. Hace años teníamos más poder adquisitivo, ahora apenas y nos alcanza”, protesta Juan.
A inicios de la primera década del siglo XXI, la situación era más sencilla. Salían a trabajar y su poder adquisitivo era más alto. Era cierto que había taxis piratas, pero les daba tiempo de convivir con su familia, e incluso se daban el gusto de descansar los domingos. Hoy en día, eso cada vez es más un lujo, o una acción imposible. Ahora todo es cuestión de limitarse. Cada vez es más difícil ir al cine o a un buen restaurante.
NO SON REGULADOS
En su vida personal, los taxis que no están regulados son un círculo vicioso, un mal de nunca acabar, por un motivo muy simple: apenas quitan un vehículo no regulado, y llegan otros dos. Se trata de un problema interminable.
“El gobierno dice que hace detenciones, pero de inmediato surgen veinte o treinta. Ni hay ningún beneficio para nosotros. Nos perjudica mucho, pues nosotros ya tenemos un estilo de vida, que aunque bueno o malo hay que mantenerlo. Si antes trabajábamos seis horas, ahora hay que trabajar diez. Eso nos imposibilita a convivir con nuestra familia”, dice el taxista.
Prosigue, hablando sobre su situación familiar: “los niños, aunque suene a broma, ya no los vemos en días enteros. Llegamos y los niños están ya dormidos, y cuando salimos a trabajar, también están dormidos, de tal forma que a la casa nomás llegamos a dejar el dinero para el gasto y comer, para después salir a trabajar. No tenemos vida familiar ya. A veces hasta nos saltamos las comidas”.
“Sabemos que este problema no se va a acabar, por eso lo que pedimos a las autoridades es que hagan valer la ley, confiamos en el gobernador Diego Sinhue”, concluyó Juan Tena.



