
Pero… ¿Quién hace las máscaras? ¿Cómo se les va infundiendo rasgos y vida a cada una de ellas? ¿De qué madera surgen? Juan Tavares, artesano purisimense y creador de las máscaras, lo explica a detalle.
Juan tiene su taller a unas calles del centro de Purísima del Rincón. Se dedica a tallar la madera con la paciencia y el amor de quien lleva toda una vida en este oficio. Está al tanto de que las máscaras que él crea serán vistas, literalmente, en todo el mundo. Empezó a hacer máscaras por su cuenta, después se fue enseñando en talleres de madera, y también con un maestro oriundo de San Miguel de Allende.
Cuenta su oficio en sus propias palabras:
“La madera es colorín. En estos días se nos carga el trabajo. Esta madera nos la traen de Palenque u otras comunidades, y nosotros las hacemos de diferentes tamaños, ya sea para adultos o para niños. Mantenemos la tradición que nos legó Hermenegildo Bustos, porque después de él surgimos varios talladores. Yo fabriqué una prensa para poder cortar el colorín. Después lo sacamos y lo vamos serruchando, depende del tamaño que le vayamos a dar”.
Posteriormente, se van detallando las características de la máscara en cuestión: si es el diablo, se le agregan los cuernos; si es otro personaje, los aspectos de su rostro que lo definan y lo diferencien del resto. Se dice fácil, pero el proceso es tardado.
“A veces el material está mojado o con muchas polillas. Para eso es necesario curarla. Eso lleva más tiempo; cuando está granulado, se debe de cuidar la cuarteadura, porque si le echamos la pintura o el barniz, se puede agujerar más. Así, pasamos a los acabados. Todo lleva mucho proceso, nos tardamos de 15 a 22 días”.
Juan ya está listo. En una semana se llevará a cabo la Judea y todo mundo verá, ya sea en vivo o en redes sociales, sus máscaras.